Me detuve para comprar, FUERZA y CORAJE, pues, me ayudarían mucho en esta carrera de la vida.Cuando ya tenía casi llena la cesta, recordé que me hacía falta GRACIA, BENDICIÓN...
No me debía olvidar de la SALVACIÓN. La ofrecían ¡GRATIS!, entonces tomé una buena cantidad.
Cuando iba llegando a la caja, vi ORACIÓN, y la agregué a mi canasta ya repleta.Sabía que cuando saliera la tendría que usar...
La PAZ y la FELICIDAD estaban frente a mí, así que aproveché para tomar una buena porción; la ALEGRÍA colgaba del techo, tomé una, sabía que era necesaria. Llegué al cajero y pregunté: ¿Cuánto debo?
Él sonrió y me contestó:Lleva tu cesta donde quiera que vayas...Una vez más, pregunté: ¿Cuánto realmente debo?El sonrió otra vez y dijo: Hijo mío, no te preocupes, Jesús pagó esta cuenta hace mucho, mucho tiempo atrás.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna" (Juan 3: 16)
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