¡Oh mi Señor! tendría que estar ciego, sordo y mudo, para no ver, percibir y callar todas las manifestaciones de vida, amor y esperanza que Tú me regalas, desde que despunta el alba con cada amanecer, a través de ese rayo de luz y de calor que entra por mi ventana, o, con la lluvia que con su ruido me despierta para recordarme que Tú estas presente y quieres que te deje entrar en mi corazón, y sin embargo ... ¡cuantas veces he sido indiferente a tu presencia!.
miércoles, 28 de enero de 2009
Nadie Como Tu...
¡Oh mi Señor! tendría que estar ciego, sordo y mudo, para no ver, percibir y callar todas las manifestaciones de vida, amor y esperanza que Tú me regalas, desde que despunta el alba con cada amanecer, a través de ese rayo de luz y de calor que entra por mi ventana, o, con la lluvia que con su ruido me despierta para recordarme que Tú estas presente y quieres que te deje entrar en mi corazón, y sin embargo ... ¡cuantas veces he sido indiferente a tu presencia!.
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