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sábado, 31 de enero de 2009

Condiciones para seguir a Jesús


Mateo 8, 18-22 Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas». Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Otro de los discípulos le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Dícele Jesús: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos». Jesús al estar entre tanta gente pasa a la otra orilla del lago, no para apartarse, sino para estar también con los del otro lado, para que todos le puedan escuchar, pues cuando Jesús habla, su corazón arde con el deseo de glorificar a su Padre, arde por mostrar el amor que Dios nos tiene. Un amor que no es masificado, sino personal, un amor que se dirige a cada uno por nuestro nombre y apellido. Apenas llega Jesús a la otra orilla, e inmediatamente un escriba le dice: "Te seguiré adondequiera que vayas", y Jesús le da esa respuesta que nadie se esperaba, seguramente que el escriba quedó helado ante esta respuesta, pues ya no supo ni que decir. ¿Cómo Jesús siendo Dios no tiene dónde reclinar la cabeza? Jesús es quien invita, "Llama" pero no encuentra generosidad de parte de aquellos a quienes Él llama. Muchas veces encuentra temor, egoísmo, búsqueda de propias realizaciones y proyectos... por eso no tiene dónde reclinar la cabeza. Pero Él también ha dicho: "No tengáis miedo, yo he vencido al mundo" Jesús sigue caminando, dirige su mirada a un discípulo, y todavía no le lanza la pregunta, es más ni le dice nada, el discípulo se adelanta diciéndole "Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre", hasta parecería un poco fuera de contexto. Sin embargo Jesús, con esa mirada serena, llena de paz, le mira a los ojos, le pone su mano en el hombro y le dice: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos". Señor si tu tienes palabras de vida eterna ¿Porqué me hago sordo a tu voz?. Jesús nos llama a todos, Él nos pide algo a cada uno. Hay a quienes llama a un mayor amor y comprensión en el matrimonio, en el noviazgo, a otros a un mayor compromiso concreto para ser mejores cristianos, vivir la caridad en la familia como expresión de Su amor, o una mayor entrega de nuestra vida, quizá me pide seguirle más de cerca en la vida religiosa o consagrada. En fin, Dios nos esta llamando y Él Espíritu Santo inspira a cada uno. Seguir es más que seguirle Muchos le ofrecían seguirlo, pero más delante. Ahora todavía. Espera un poco: la familia, la herencia, cobrar aquello… Pero, Jesús no tenía tiempo para dilaciones inútiles. Las condiciones las pone Jesús no nosotros. El llamado de Jesús era urgente y exigente. Aunque había tiempo de «arreglar las cargas por el camino». lo importante era tomar una decisión oportuna. Condiciones… Asumir «la propia cruz». Es decir, aceptar las fuertes y claras exigencias de su fe cristiana y asumirlas con alegría y entereza. CONOCER A CRISTO Diálogo entre un recién convertido a Cristo y un amigo no creyente: ¿De modo que te has convertido a Cristo? Sí. Entonces sabrás mucho sobre él. Dime: ¿en qué país nació?». No lo sé. ¿A qué edad murió?. Tampoco lo sé». ¿Sabrás al menos cuántos sermones pronunció? Pues no. No lo sé. La verdad es que sabes muy poco, para ser un hombre que afirma haberse convertido a Cristo. Tienes toda la razón. Pero sí que sé algo: Hace tres años, yo era un borracho. Estaba cargado de deudas. Mi familia se deshacía en pedazos. Mi mujer y mis hijos temían como un nublado mi vuelta a casa cada noche. Pero ahora he dejado la bebida; no tenemos deudas; nuestro hogar es un hogar feliz; mis hijos esperan ansiosamente mi vuelta a casa cada' noche. Todo esto es lo que ha hecho Cristo por mí. Y esto es lo que sé de Cristo. Conocer realmente. Es decir, ser transformado por lo que uno conoce. La cruz y la abnegación En la sociedad actual es algo despreciable. Se busca lo más fácil. Lo más cómodo. Lo que más placer produzca. Es la sabiduría del mundo. Sabiduría de Dios Nos salvaremos por al cruz y la abnegación. Egidio, compañero de San Francisco decía: ¿Quiere sentir bien? Hazte sordo. ¿Quieres hablar bien? Estate callado. ¿Quieres ganar? Aprende a perder. ¿Quieres enriquecerte? Se pobre. ¿Quieres ser consolado? Llora. ¿Quieres subir alto? Humíllate”. Vivir así es señal de gran sabiduría, pero no es para todos. Padre Marcelo Rivas Sánchez

REPROCHES DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Me llamas Señor, y no me obedeces. Me llamas Luz, y no me ves. Me llamas el Camino, y no me sigues. Me llamas la Vida, y no me deseas. Me llamas Sabio, y no me escuchas. Me llamas Rico, y no me pides. Me llamas Amigo, y en Mí no confías. Me llamas Rey, y no me sirves. Me llamas Bondadoso, y me temes. Me llamas Maestro, y no me preguntas. Me llamas la Verdad, y no me crees. Me llamas el Amor, y no te dejas amar. Me llamas Médico, y no permites que te cure. Me llamas Puerta, y te quedas fuera. Me llamas el Todo, y no tiene un espacio para Mí. Me llamas el Buen Pastor, y huyes de mí. Me llamas el Único, y vives como si no existiera. Me llamas Dios, y no me amas ni temes. Y... si te condenas, no ME CULPES. http://webcatolicodejavier.org/mellamas.html

Angeles de Dios en la Tierra

Dios estaba en el cielo mirando como actuaban los hombres en la tierra. Entre ellos, la desolación reinaba.

¡Mas de 5 mil millones de seres humanos son pocos para alcanzar la magnificencia divina del amor! suspiró el Señor. El Padre vio a tantos hermanos en guerra, esposos y esposas que no contemplaban sus carencias, ricos y pobres apartados, sanos y enfermos distantes, libres y esclavos separados.

Un buen día reunió un ejército de ángeles y les dijo: ¿Veis a los seres humanos? ¡Necesitan ayuda! Tendran que bajar a la Tierra.

¿Nosotros -, dijeron los ángeles ilusionados, asustados y emocionados, pero llenos de fe.

Sí, vosotros sois los indicados. Nadie más podría cumplir esta tarea. ¡Escuchad! Cuando creé al hombre, lo hice a imagen y semejanza mía, pero con talentos especiales para cada uno. Permití diferencias entre ellos para que juntos formasen el reino. Así lo planeé. Unos alcanzarían riquezas para compartir con los pobres. Otros gozarían de buena salud para cuidar a los enfermos. Unos serían sabios y otros muy simples para procurar entre ellos sentimientos de amor, admiración y respeto. Los buenos tendrían que rezar por los que actuaran como si fueran malos. El paciente toleraría al neurótico. En fin, mis planes deben cumplirse para que el hombre goce, desde la Tierra, la felicidad eterna. Y para hacerlo ¡vosotros bajareis con ellos!

¿De qué se trata? - los ángeles preguntaron inquietos. Entonces el Señor explicó su deber.

Como los hombres se han olvidado de que los hice distintos para que se complementasen unos a otros y así formaran el cuerpo de mi hijo amado, como parece que no se dan cuenta de que los quiero diferentes para lograr la perfección, bajarán ustedes con francas distinciones.

Y dio a cada uno su tarea:
Tú tendrás memoria y concentración de excelencia: serás ciego. Tú serás elocuente con tu cuerpo y muy creativo para expresarte: serás sordomudo. Tú tendrás pensamientos profundos, escribirás libros: serás poeta; tendrás parálisis cerebral. A ti te daré el don del amor y serás su persona, habrá muchos otros como tú en toda la Tierra y no habrá distinción de raza porque tendrás la cara, los ojos, las manos y el cuerpo como si fueran hermanos de sangre: tendrás síndorme de down. Tú serás muy bajo de estatura y simpatía y tu sentido del humor llegará hasta el cielo: serás gente pequeña. Tú disfrutarás la creación tal como lo planeé para los hombres. Tendrás discapacidad intelectual y mientras otros se preocupan por los avances científicos y tecnológicos, tú disfrutarás mirando una hormiga, una flor. Serás feliz, muy feliz porque amarás a todos y no harás juicio de ninguno; tú vivirás en la Tierra, pero tu mente se mantendrá en el cielo; preferirás escuchar mi voz a la de los hombres. Tendrás autismo. Tú serás hábil como ninguno, te faltarán los brazos y harás todo con las piernas y la boca.

Al último ángel le dijo:
Serás genio, te quitaré las alas antes de llegar a la Tierra y bajarás la espalda ahuecada, los hombres repararán tu cuerpo, pero tendrás que ingeniártelas para triunfar. Tendrás mielomenningocelle, que significa miel que vino del cielo.

Los ángeles se sintieron felices con la distinción del Señor, pero les causaba enorme pena tener que apartarse del cielo para cumplir su misión.

¿Cuánto tiempo viviremos sin verte? ¿Cuánto tiempo lejos de ti?

No os preocupeis, estaré con vosotros todos los días. Además esto durará sólo entre 60 y 80 años terrenos.

Está bien, Padre. Será como dices. 80 años son un instante en el reloj eterno, aquí nos vemos “al ratito” dijeron los ángeles al unísono y bajaron a la Tierra emocionados.

Cada uno llegó al vientre de una madre. Ahí se formaron durante 6, 7, 8 o 9 meses. Al nacer, fueron recibidos con profundo dolor, causaron miedo y angustia. Algunos padres rehusaron la tarea; otros la asumieron enojados; otros se echaron culpas hasta disolver su matrimonio y otros más lloraron con amor y aceptaron el deber.

Sea cual fuera el caso, como los ángeles saben su misión y sus virtudes son la fe, la esperanza y la caridad, además de otras, todas gobernadas por el amor, ellos han sabido perdonar y con paciencia pasan la vida iluminando a todo aquel que los ha querido amar. Siguen bajando ángeles a la Tierra con espíritus superiores en cuerpos limitados y seguirán llegando mientras haya humanidad en el planeta, Dios quiere que estén entre nosotros para darnos la oportunidad de trabajar por ellos, para aprender de ellos. Y trabajar es servir, servir es vivir y vivir es amar, porque la vida se nos dio para eso. “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.
Como los angelitos saben que su misión encomendada es la unión. La fe, la esperanza y la caridad, gobernadas por el amor…
..ellos han sabido perdonar, y con gran paciencia pasaran la vida iluminando a todo aquel….que los ha sabido amar.

Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego? ¿Él o sus padres? Ni él ni sus padres, nació así para que se vieran en él las obras de Dios. Y las obras de Dios también se hacen a través de los hombres. Estas obras son las de misericordia, especialmente con aquellos que más nos necesitan. ¿Ven por qué tantas diferencias?

A Corazón Abierto

Mañana en la mañana abriré tu corazón le explicaba el cirujano a un niño. Y el niño interrumpió: -¿Usted encontrará a Jesús allí? El cirujano se quedó mirándolo, y continuó: -Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo. -Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño. El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente. -Cuando haya visto todo el daño allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto. Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? La Biblia bien claro dice que Él vive allí. Las alabanzas todas dicen que Él vive allí.... ¡Entonces usted lo encontrará en mi corazón! El cirujano pensó que era suficiente y le explicó: -Te diré que encontraré en tu corazón. Encontraré músculo dañado, baja respuesta de glóbulos rojos, y debilidad en las paredes y vasos. Y aparte me daré cuenta si te podamos ayudar o no. - ¿Pero encontrará a Jesús allí también? Es su hogar, Él vive allí, siempre está conmigo. El cirujano no toleró más los insistentes comentarios y se fue. Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardiaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable. Terapia: analgésicos y reposo absoluto. Pronóstico: tomó una pausa y en tono triste dijo: muerte dentro del primer año. -entonces detuvo la grabadora -Pero, tengo algo más que decir: ¿Por qué? -pregunto en voz alta-¿Por qué hiciste esto a él? Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué? De pronto, Dios, nuestro Señor le contestó: -El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío y conmigo estará toda la eternidad. Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado,ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera inimaginable para ti o para cualquiera. Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntos, en mi reino y mi rebaño sagrado continuará creciendo. El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aun más rencor, no entendía las razones. Y replicó: Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿Para qué? ¿Para que muera dentro de unos meses? El Señor le respondió: -Porque es tiempo de que regrese a su rebaño, su tarea en la tierra ya la cumplió. Hace unos años envié una oveja mía con dones de doctor para que ayudara a sus hermanos,pero con tanta ciencia se olvidó de su Creador. Así que envié a mi otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo. El cirujano lloró y lloró inconsolablemente. Días después, luego de practicar la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico. El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó: -¿Abrió mi corazón? -Si -dijo el cirujano- -¿Qué encontró? - preguntó el niño - - Tenías razón, encontré allí a Jesús.

El mundo perece, Dios nunca pasa

No te adhieras a este mundo envejecido y anhela rejuvenecer en Cristo

El mundo perece, Dios nunca pasa
El mundo perece, Dios nunca pasa
“¿Por qué, pues, te turbas? Tu corazón se turba por los aprietos del mundo, al igual que aquella nave en que dormía Cristo. Advierte, hombre cuerdo, cuál es la causa de que se turbe tu corazón; advierte cuál es la causa.

La nave en que duerme Cristo es tu corazón en que duerme tu fe. ¿Qué se te dice de nuevo, oh cristiano? ¿Qué se te dice de nuevo? ‘En los tiempos cristianos se devasta el mundo, perece el mundo’.

¿No te dijo tu Señor que sería devastado el mundo? ¿No te dijo tu Señor que perecería el mundo? ¿Por qué lo creías cuando se prometía y te turbas cuando se cumple? [...]

¿Te admiras de que perece el mundo? Admírate de la vejez del mundo. Es como un hombre: nace, crece, envejece. Múltiples son los achaques de la vejez: catarros, flemas, pitañas, angustia y fatigas. Todo eso hay.

Envejece el hombre y se llena de achaques; envejece el mundo y se llena de tribulaciones. [...] Si le nació un hijo a Abrahán en su ancianidad fue porque Cristo había de venir en la senectud del mundo. Vino cuanto todo envejecía y te hizo nuevo. Como cosa hecha, creada, perecedera, ya se inclinaba hacia el ocaso.

Era de necesidad que abundasen las fatigas; vino él a consolarte en medio de ellas y a prometerte el descanso sempiterno. No te adhieras a este mundo envejecido y anhela rejuvenecer en Cristo, que te dice: ‘El mundo perece, el mundo envejece, el mundo decae y se agota con la fatiga de la senectud. No temas; tu juventud se renovará como la del águila’.

‘Observa, dice, que Roma perece en los tiempos cristianos’. Quizá no perezca; quizá sólo ha sido flagelada, pero no hasta la muerte; quizá ha sido castigada, pero no destruida. Es posible que no perezca Roma si no perecen los romanos. No perecerán si alaban a Dios; perecerán si le blasfeman. ¿Qué otra cosa es Roma sino los romanos? No se trata aquí de las piedras y de las maderas, ni de las altas manzanas de casas o de las enormes murallas. Estaba hecha de forma que alguna vez había de perecer.

Un hombre, al edificar, puso piedra sobre piedra; otro hombre, al destruir, separó una piedra de otra piedra. Un hombre hizo aquello, otro hombre lo destruyó. ¿Se hace una injuria a Roma porque se dice que cae? No a Roma; en todo caso a su constructor. ¿Hacemos una injuria a su fundador al decir que cae Roma, la ciudad fundada por Rómulo? El mundo que creó Dios ha de arder. Pero ni siquiera lo que hizo Dios se derrumba sino cuando lo quiere Dios, ni tampoco lo que hizo Dios se derrumba más que cuando lo quiere él.

Si, pues, la obra del hombre no cae sin el consentimiento de Dios, ¿cómo puede caer la obra de Dios por voluntad del hombre? Con todo, incluso el mundo que hizo Dios ha de caer y por eso te creó mortal. El hombre mismo, adorno de la ciudad; el que la habita, la rige, la gobierna, vino para marcharse, nació para morir, entró para emigrar”

San Agustín de Hipona, Sermón 81, 8 y

Traducción española por Pío de LUIS, en Obras Completas de San Agustín, BAC, Madrid 1983, vol. X, p. 462-465.

«San Agustín, Doctor de la Gracia»

¿Qué Hiciste Tu por MI?

1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas;…te preguntará a cuánta gente llevaste para ayudarla.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa;…te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario;…te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo;…te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo
5. Dios no te preguntará cuál era tu título;…te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías;…te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías;…te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel;…te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación;…te llevará CON AMOR a tu casa en el Cielo y no a las puertas del Infierno.

Dios no acusa; solo te pide que prediques con el ejemplo.

Estare Contigo Siempre !

¿Porque lloras? ¿Porque estás triste? ¿Porque intentas calmar el dolor con medicinas que no sirven? Deja que levante tu cara, que limpie tus lágrimas, que sane tus heridas, que restaurare lo roto, que repare lo que está arruinado… no me digas no, no te voltees, no te resistas.

¿Porque intentas comprar mi gracia? ¿Porque te sigues sintiendo culpable? ¿Porque sigues creyendo que mi amor es inalcanzable? ¿Porque insistes en verme como El que no soy? ¿Acaso no sabes que yo estoy a tu lado?

¿Porque sigues buscando amor, si sabes que no lo encontrarás lejos de mi? ¿A donde irás, a donde huirás? Si yo estaré a tu lado a donde quiera que vayas, yo levantaré tus brazos cuando estos caigan, mis manos te sostendrán y no te dejarán.

No te resistas. En lo más profundo de ti se que me estás oyendo, estás diciéndole si a mi voz… no te sigas esforzando en negarlo, déjalo ir, es hora que corras a mis brazos y te dejes seducir por mi amor; ya no me ignores, ya no quiero ver tu espalda.

Mira mis manos y mi costado, ellos absorbieron todo tu dolor, tu penas, tu culpa. Lo hice para tenerte cerca de mi, para darte vida, para que te sientas vivo. Para que el niño con dolor que vive en tu mente deje de sufrir, para que el silencio que desespera tu corazón desaparezca y para que la oscuridad que hiere tu corazón ya no exista.

Estaré contigo aunque caigas, aunque te alejes, aunque me niegues; aún en la noche oscura, aún en el más grande abismo. Día y noche estaré tocando tu puerta, buscándote, insistiendo, no me cansaré hasta que te fijes en mi; y cuando me llames allí estaré, cuando me busques me encontrarás. Mis manos siempre te sostendrán… Porque te amo, te quiero, te necesito…. y nunca te dejaré ir…

No Hay Diferencias

Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues él mismo que es Señor de todos, es rico para con los que le invocan. Romanos 10:12.

El avión había despegado, y la niña todavía lloraba. En silencio. Tal vez pensando que, en la intimidad de sus sentimientos, nadie la veía. Pero, después del escándalo que había ocurrido dentro del avión, antes del despegue, sería imposible dejar de verla. Un hombre rico y famoso había tomado el lugar que le pertenecía a ella, y nadie fue capaz de sacarlo de allí. Yo no lo oí pero otro pasajero aseguró que el hombre le dijo a la chica: -¿No sabes quién soy?
La pobre chica no sabía. Tampoco tuvo el valor de exigir que se respetase un derecho que le pertenecía. Aceptó “voluntariamente” viajar en otro lugar.
¡No hay diferencia! ¡Qué tremenda declaración de Pablo, en un mundo de tantas diferenciaciones! ¿Cuál es la razón que el apóstol da, para que no haya diferencia? ¡La riqueza de Cristo!
Riqueza, en el griego, es plouteo, que literalmente significa abundancia, cantidad más que suficiente para todos. Ahora, si tenemos un Dios abúndate, ¿por qué la mezquindad de pensar que alguien vale más o menos que otro?
Pero, la realidad de esta vida es el preconcepto. Raza, posición social, religión, dinero; cualquier condición es motivo para sentirse superior o inferior. En el texto de hoy, Pablo afirma que las heridas causadas por el preconcepto pueden ser curadas cuando invocas el nombre del Señor. A partir de ese momento, tu valor se mide por la sangre divina derramada en la cruz. Tu valor y el mío son extrínsecos; quiere decir, no valemos por lo que somos o tenemos, sino por el amor de Jesús derramado a raudales en aquella montana solitaria.
Cuando el viento helado de la indiferencia humana te haga sentir inferior; cuando te mires al espejo, y los patrones de belleza impuestos por los medios de comunicación te hagan sentir feo; cuando el fuego del preconcepto te queme, y parezca derretir tus sueños, mira a la cruz del Calvario y recuerda que Jesús no habría entregado la vida por ti, si no tuvieses valor.
El amor cautiva, transforma, genera valor para soñar, vivir y luchar. Por eso, Jesús te amó y se entregó por ti: para devolverte la dignidad y la autoestima que el pecado te quitó.
Antes de salir hoy a enfrentar la vida tal como ella es, y no como te gustaría que fuese, recuerda que: “No hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan”.

Sufrimientos

Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas, si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 1 Pedro 2:20.

Aquel día amaneció triste; más triste que cualquier otro. La densa neblina que envolvía la ciudad parecía el presagio de algo funesto. Por lo menos, a Susana le daba la impresión de que aquel día marcaría su vida para siempre.


El reloj de pared indicaba las tres de la tarde en la escuela donde ella trabajaba. Repentinamente se oyó un rumor lejano, como el lamento triste de muchas voces. A medida que los segundos transcurrían y las cosas empezaban a ser sacudidas, Susana percibió que se trataba de un terremoto.


Lo primero que la joven maestra hizo, instintivamente, fue correr en dirección de los niños, como la gallina busca a sus polluelos para protegerlos. Fue inútil. Los niños, desesperados, no obedecían la voz de la maestra, y corrían como cabritos enloquecidos, de un lado al otro. Los segundos parecían una eternidad, y la tierra temblaba como un gigante herido. Cuando el peligro pasó, solo restó un coro de gritos de dolor y un escenario fúnebre de sangre, cuerpos heridos, y muerte…

Conocí a Susana años después del terremoto. Todavía cargaba en su inconsciente el peso de la culpa; como si ella hubiese sido la causante de aquella tragedia.
-Hice todo lo que pude, pero no logré protegerlos -me dijo, refiriéndose a los seis niños muertos en aquella ocasión.


Y después, con los ojos anegados, me preguntó: -¿Por qué es necesario sufrir en este mundo?
Tal vez, el versículo de hoy sea tu respuesta, Susana. El dolor es una realidad del mundo de pecado en el que vivimos. Puede ser grotesco, irracional e injusto, pero es el pan de nuestro día a día. Sufren los justos, y también los injustos. La diferencia es que el sufrimiento de los justos es gloria. Te purifica, te pule, te limpia; trabaja el bello diamante que se esconde en ti.


Ya el dolor de los injustos no tiene sentido. Es como la herida purulenta, que va destruyendo lenta, imperceptible, pero completamente.
El cristianismo no te protege del dolor; da una nueva orientación a tu sufrimiento. Te hace grande, te ennoblece y te prepara para conquistas más grandes. Solo ten la seguridad de que en el momento del dolor estés en los brazos de Jesús. Pues, “¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas, haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios”.

Decir todo a Dios

Yo me había acostumbrado a visitar regularmente a una cristiana, viuda desde hacía un año, que vivía en una modesta granja. Tenía dos hijos: el mayor estaba casado y vivía bastante lejos. El segundo, Lucio, vivía con su madre y parecía no poder defenderse sin su ayuda.
La muerte del padre había sido terrible para este hijo. Cierto día la madre me comunicó llorando que tenía cáncer. No temía morir, porque sabía que entraría en el eterno descanso, pero estaba preocupada por su hijo, cuya tristeza y desasosiego serían inmensos.
¿Qué decir en semejante circunstancia? ¿Dónde buscar consuelo, sino junto al “Padre de misericordia y Dios de toda consolación”? (2 Corintios 1:3). Entonces confiamos nuestra tristeza a Dios, seguros de que nos escucharía y contestaría. Dios se llevó a esta creyente dos meses más tarde.
¿Qué le ocurrió al hijo tan amado? Su hermano y sus tíos le ayudaron a manejar la granja. Lucio pudo seguir ocupándose del rebaño. Su hermano lo visitaba una vez por mes para llevar las cuentas. La aldea también se solidarizó y Lucio trabó amistad con varias familias.
Pero ante todo, guardó la costumbre de su madre, quien leía todos los días su Biblia. Cuando las preocupaciones o la tristeza lo embargaban, volvía a hallar la paz en la Palabra de Dios.

Dios cuidará de tí.

Conocí la historia de una mujer que tuvo seis hijos. Se llevaban todos del uno al otro solo un año de diferencia. Ella era joven y trabajadora. Su esposo era casi un anciano, pero un buen trabajador, y Dios suplía sus necesidades de alguna manera cada día.
Un día las cosas cambiaron y se produjo una separación matrimonial. El se fue de casa y ella lucho durante un año tratando de mantener a sus hijos. Apareció alguien que le ofreció “un mundo mejor”. Ella lo creyó y abandonó a sus hijos con la excusa de regresar por ellos muy pronto. El mayor tenía diez años; el menor, uno y medio. ¡Cuánta tragedia!
Dos de ellos, la única niña y el segundo de los niños fueron a vivir con su padre y su tía. Otro deambulaba por las calles de una ciudad donde nadie lo conocía. Otro fue dejado en un hospital a causa de una enfermedad y allí nadie volvió por él.
Otro fue cuidado por sus padrinos y Dios permitió que fuera devuelto a su madre. El menor fue víctima de abusos de una familia disfuncional, lo que ha causado en su vida muchos traumas y dolor emocional, pero también la firme determinación de ser alguien útil a la sociedad.
cuando sus seis hijos pequeños lloraban detrás de ella. No puedo juzgarla. Quizá sus intenciones fueron buenas pero no resultaronNunca entendí cómo pudo esta mujer avanzar hacia lo desconocido como ella las imaginó.
El texto de hoy, uno de los mas sobrecogedores de la Biblia, es hermoso. Aunque aquella mujer se olvidase de aquellos hijos de su vientre, Dios nunca se olvidará de ellos y tampoco de ti y de mí.
Cuando oro por ellos, evoco sus rostros y no puedo imaginarlos, pues hoy tendrán 40 a 30 años de edad. Sin embargo, evoco entonces la imagen del Dios de Isaías 49:15, el cual estará cuidándolos dondequiera que estén.
¿Y tú? Quizá pienses que todos se olvidaron de ti, que todos te fallaron. Sin embargo, aunque eso fuere cierto, ¡debes estar seguro de que Dios nunca lo hará!
Amado Señor, gracias porque, aunque el mundo nos olvide, jamás te olvidarás de nosotros.
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. Isaías 49:15.

¿Qué es lo que estás buscando?

“Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.” Marcos 1:32-34

El célebre personaje visitó la India. Llegó a Calcuta y comenzó a pasear por una de sus confusas calles. De repente vio a un hombre que estaba en cuclillas vendiendo lo que Nicolás creyó que eran dulces, aunque en realidad se trataba de chiles muy picantes. Nicolás era fan de los dulces y compró una gran cantidad de los supuestos dulces, dispuesto a darse un gran atracón. Estaba muy contento, se sentó en un parque y ahora si “atáscate que hay lodo”. Comenzó a comer lo que el creía que eran dulces. AL morder el primero de los chiles sintió fuego en el paladar. Eran tan picantes aquellos “dulces” que se le puso roja la punta de la nariz y comenzó a soltar lágrimas. No obstante, Nicolás continuaba llevándose sin parar los chiles a la boca.

Estornudaba, lloraba, hacía muecas de malestar, pero seguía devorando los chiles. Asombrado, un viajero se aproximó a él y le dijo:

–Amigo, ¿no sabe que los chiles sólo se comen en pequeñas cantidades?

Casi sin poder hablar, Nicolás comento:

–Buen hombre, créeme, yo pensaba que estaba comprando dulces.

Pero Nicolás seguía comiendo chiles. El viajero dijo:

–Bueno, está bien, pero ahora ya sabes que no son dulces. ¿Por qué sigues comiéndolos?

Entre tos y lamentos por el picante, Nicolás dijo:

–Ya que he invertido en ellos mi dinero, no los voy a tirar.

¿Qué buscas? Puedes buscar a Dios por un montón de diferentes motivos, para que te sane de alguna enfermedad, para que te ayude con un trabajo, para que resuelva algún problema, para que te mande un esposo o una esposa; y seguramente lo hará si es su voluntad. Sin embargo es importante analizar el por qué buscamos a Dios, ya que seguramente es lo que vamos a encontrar. Entonces ¿Cómo debo buscarlo? “si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.”

¿Realmente buscas a Dios o sólo buscas que te ayude? “le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta”

Enviado por Alejandro Cunillé

¿Tenemos tiempo para hablar con Dios?

Cuando te levantabas esta mañana te observaba y esperaba que me hablaras, aunque fuera unas pocas palabras, preguntando mi opinión o agradeciéndome por algo bueno que te sucediera ayer. Pero noté que estabas muy ocupado buscando la ropa adecuada para poderte ir al trabajo.

Seguí esperando de nuevo. Mientras corrías por la casa arreglándote supe que había unos cuantos minutos para que te detuvieras y me dijeras HOLA, pero estabas demasiado ocupado.

Te observé mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día. Con todas tus actividades supongo que estabas demasiado ocupado para decirme algo. Pero esta bien…. aún quedaba mucho tiempo.

Después encendiste el televisor, el ordenador para ver el e-mail. Esperé pacientemente, mientras veías el televisor, cenabas, pero nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.

A la hora de dormir creo que estabas muy cansado. Después de decirle buenas noches a tu familia caíste en tu cama de inmediato y te dormiste.

No hay problema porque quizá no te des cuenta de que siempre estoy ahí para ti. Tengo más paciencia de la que te imaginas. También quisiera enseñarte cómo tener paciencia con otros.

Te amo tanto que espero todos los días por una oración, un pensamiento o un poco de gratitud de corazón.

Bueno, te estás levantando de nuevo, y otra vez esperaré sin nada más que mi amor por ti, esperando que el día de hoy me dediques un poco, un poquito de tu tiempo.

Que tengas un buen día. Tu padre: DIOS

El Sacrificio.


Es la tarde de un viernes típico y estás manejando a tu casa.
Sintonizas la radio. El noticiero cuenta una historia de poca importancia, sobre un pueblito de la India donde alguna gente se ha muerto de repente, por motivo desconocido, de alguna gripa que nunca antes se ha visto. No es influenza, pero tres o cuatro gentes
murieron. Es algo interesante y algunos doctores van a ir para alla para investigarlo.

No lo piensas mucho, pero el domingo, de regreso a tu casa de la misa, oyes otra noticia en la radio. Ahora dicen que no son tres personas sino 30,000 personas en las colinas remotas de esta área de India, y sale en las noticias en la TV esa noche. Gente del Control de Enfermedades de Estados Unidos van para allá para investigarlo,porque es una enfermedad muy extraña y misteriosa.

El lunes cuando despiertas, ya es la noticia más importante en la primera página del periódico. Porque no sólo India, sino Pakistán, Afghanistan e Iran,y luego luego la noticia está saliendo en todos los noticieros. Le están llamando “la Influenza Misteriosa”. El presidente ha hecho algún comentario que él y todosestán rezando y esperando que todo vaya bien por allá. Pero todos se están preguntando, “¿Cómo vamos a controlarlo?”, entonces el presidente de Francia hace una declaración que sorprende a toda Europa…él está cerrando sus fronteras.

No habrá más vuelos a toda Francia de India, Pakistán o cualquier otro pais donde se ha visto la enfermedad. Por lo del cierre de la frontera estás viendo las noticias en la noche antes de acostarte; y no lo puedes creer cuando oyes la traducción de una mujer llorando en Francia diciendo: “Hay un hombre en un hospital de Paris muriendo de la Influenza Misteriosa!” Ha llegado a Europa. Hay pánico.

La mejor información dice que cuando lo tienes, lo tienes por una semana y ni cuenta te das. Luego tienes cuatro días de síntomas horribles y luego mueres.

Inglaterra ha cerrado sus fronteras, pero es demasiado tarde…ya se ha presentado casos en South Hampton, Liverpool, North Hampton. Y es el martes en la mañana cuando el presidente de Estados Unidos declara: ” Debido al riesgo a la seguridad nacional, todos los vuelos de Europa y Asia han sido cancelados.

Si tienen seres queridos en el extranjero, lo siento, no pueden regresar hasta que encontremos una cura para la enfermedad”. En los siguientes días hay pánico en todo el mundo y todos tienen miedo. Gente está vendiendo máscaras para tu cara. La gente está contemplando que harán si llega la enfermedad al pais.

El miércoles en la noche estás en la Iglesia por una misa especial para rezar por una cura, cuando alguien entra corriendo diciendo:
“Prendan el radio, que prendan el radio.” Y mientras que todos escuchan, se oye la noticia: “Dos mujeres están en el hospital de Nueva York muriendo de la Influenza Misteriosa”.
En horas, se parece, que la cosa invade todo el pais. Los científicos están trabajando sin parar para encontrar un antídoto, pero nada está funcionando, California, Oregon, Arizona, Florida, Texas…Y de repente, viene la noticia que todos han esperado: se ha decifrado el código DNA del virus. Se puede hacer el antídoto.

Va a requerir la sangre de alguien que no ha sido infectado y, de hecho, en todo el centro del pais, por los medios de emergencia que han estado trabajando tanto, a todos se les pide una sola cosa: ” Que vayan al hospital central de la ciudad para que se les practique un examen de sangre.”
Vas de voluntario con tu familia junto con otros vecinos, preguntándose lo que está pasando, y que esto es el fin del mundo…De repente, un doctor sale del hospital gritando un nombre que ha leído de su cuaderno. Dices: “¿Qué?” y él vuelve a gritar el mismo nombre. Tu hijo chiquito a tu lado te agarra la chaqueta y dice: “¡Papá, ese es mi nombre!”

Antes de que puedas reaccionar, han agarrado a tu hijo. Gritas: “¡Oigan, esperen!” Y ellos contestan: “Todo está bien, su sangre está limpia. Su sangre es pura. Queremos asegurarnos que no tenga la enfermedad. Creemos que el tiene el tipo de sangre correcta.”

Cinco largos minutos después, salen los doctores y enfermeras, llorando, abrazándose y hasta algunos riéndose. Es la primera vez que has visto a alguien reir en una semana. Un doctor de mayor de edad se te acerca y te dice: “Gracias, señor, la sangre de su hijo es perfecta. Está limpia y pura, y podemos hacer un antídoto contra la Influenza Misteriosa”. La palabra empieza a correr por el estacionamiento y todos están gritando, rezando, riéndose de felicidad, llorando…

Pero en eso el doctor se te acerca nuevamente a ti y a tu esposa y dice: “¿Podemos platicar en privado un momento? Es que no sabíamos que el donante sería un niño y necesitamos que firmen este formato para darnos el permiso de usar su sangre”. Empiezas a leer el permiso cuando te das cuenta que no han llenado la cantidad de sangre que necesitan tomar. “¿Pues, c…c…cuanta sangre?” Fue cuando la sonrisa del doctor se desaparece y contesta. “No pensábamos que iba a ser un niño, no estábamos preparados.

¡La necesitamos toda!”

No lo puedes creer y tratas de contestar…”Pero…pero…” El doctor te sigue insistiendo: “Usted no entiende. Estamos hablando de todo el mundo. Por favor firme. Lo necesitamos…todo”.

Preguntas…”¿Pero por qué no le pueden dar una transfusión de
sangre?” Viene la respuesta: “Si tuviéramos sangre limpia podríamos. ¿Firmará? Por favor firme.”
En silencio y sin poder sentir los mismos dedos que tienen la pluma en la mano, lo firmas… Te preguntan…”¿Desean un momento con su hijo antes de que empezemos?”

Puedes ver a tu hijo? Puedes caminar hacia esa sala de emergencia donde tu hijo está sentado en la cama diciendo…”¿Papá? ¿Mamá? ¿Qué está pasando? ¿Puedes tomar su mano y decirle: “Hijo, tu mamá y yo te amamos y nunca dejaríamos que te pasara algo que no tenía que ser.”?

¿Comprendes eso? Y cuando ese doctor regresa y te dice: “Lo siento. Necesitamos empezar. Gente en todo el mundo está muriendo.”
¿Te puedes ir? Puedes darle la espalda a tu hijo y dejarlo ahí mientras él te dice: “¿Padre? ¿Madre? ¿Por qué me han abandonado?

Y la siguiente semana cuando hacen una ceremonia para honrar a tu hijo, alguna gente se queda dormida en la casa, otros no vienen porque prefieren ir a la presa o ver un partido de futbol, y otros vienen a la ceremonia con una sonrisa falsa y fingen que les importa.

¿Quisieras pararte y gritar: “¡MI HIJO MURIÓ POR USTEDES! ¿QUÉ NO LES IMPORTA?”

Tal vez eso es lo que Dios quiere decir: “MI HIJO MURIÓ…¿QUÉ NO SABEN CUANTO LOS AMO?” Juan 3:16.

Padre Nuestro, viéndolo desde tu punto de vista nos rompe el corazón. Tal vez ahora podemos empezar a comprender que tan grande es tu amor por nosotros.

Ser espiritual

Disciplinas” como el Yoga, Tantra, Budismo, Osho entre otras, han puesto de moda, la “espiritualidad”, incluso dan fórmulas para poder llegar a ser una persona mucho más “espiritual”.
Títulos como “Los diez pasos para la felicidad espiritual”, “metafísica 4 en1” “El alquimista” y uno de los más recientes “EL secreto” Nos reclaman, a llevar una vida más “espiritual”. Pero ¿Será cierto lo que dicen estos libros? ¿Funcionan los pasos, fórmulas que nos sugieren para ser felices?
Oigan, ¿A dónde vamos si queremos pan? ¿A la tortillería o la panadería? ¿A dónde vamos si queremos aprender filosofía? ¿A la calle o a la facultad de filosofía y letras? Las respuestas son obvias. Por supuesto también que un tortillero puede aprender hacer pan.Y en la calle podemos aprender filosofía. Pero estaremos limitados en nuestroaprendizaje, o quizás engañados. ¿A dónde vamos si queremos ser espirituales, con las disciplinas que están de moda o con Dios mismo y su Biblia?
Hay que decidir, tener claro lo que uno quiere. “Un hombre sin propósito es como un barco sin timón.” Thomas Carlyle (historiador, crítico social y ensayista británico)
Dios nos dice: “Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia”.
¿Qué escoges? Si tú escoges la vida. Sólo hay de una sopa, creer en Jesús con todo tu ser; con esto me atrevo a decir que no hay muchos caminos, sólo hay uno. Si no me creen, mira lo que afirma la Biblia:
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6
Si te sientes ofendido con esto, te quiero decir: No es una amenaza, es una Ley espiritual. Cualquiera quien tenga hijos, es su obligación decirle que no meta las manos al fuego, ¿Por qué papá? Pregunta el hijo. Y el papá responde: porque si metes la mano te quemas y te dolerá mucho. El Hijo responde: porque me amenazas con quemarme. No es amenaza es una ley. Simplemente así sucede. Hijo.
Enviado por Alejandro Cunillé

Los ayudantes de Dios

En cierta ocasión una hombre le dio a Dios todo su corazón y su vida a Su servicio. Dios escuchó y le dio la oportunidad. Le puso en una iglesia. Su trabajo era buscar las almas. El hombre esperó las instrucciones de Dios. Esperó y esperó …Hasta que Dios le dijo que le iba a mandar la ayuda que necesitaba para predicar el evangelio.Al día siguiente llega un inválido en su silla de ruedas. El hombre le recibe, y luego le pregunta a Dios:
“¿Es una broma verdad?, el inválido no hará mucho.
Dios le contesta solamente:
“Espera porque todavía no han llegado todos lo que te han de ayudar.”
Al día siguiente llega un hombre cojo, con una pata de palo, que al caminar hace hoyos con su pata de palo. El hombre le recibió, y no dijo nada.
“Esperaré”, dijo, “a que llegue el evangelista o predicador”
Al día siguiente llegó un hombre encorvado, tan encorvado que sus manos llegaban casi al suelo. El hombre lo recibió, y siguió esperando. Pero no llegó nadie más.Enojado le reclama a Dios:
“¿Qué pasó Señor?, me dijiste que me enviarías gente para ayudarme, y solo ha llegado un inválido, un cojo y un hombre encorvado. ¿Con estos indigentes quieres que predique el evangelio?. Mira, solo son lastres, desecho de la sociedad.
Dios contestó:
“Esos que tú llamas desechos son los que te ayudarán. El hombre de la silla de ruedas hará los surcos con las ruedas de su silla. El hombre de la pata de palo hará los hoyos, y el hombre encorvado arrojará la semilla sin que le cueste trabajo. Tu trabajo consistirá en cuidar las plantas, que por cierto tú no sembrarás.”
Entonces, el hombre pidió perdón por dejarse llevar por lo que sus ojos veían, y le pidió a Dios que le cambie la mirada.

Dios siempre llega en el momento justo

Todos los Domingos por la tarde, después del servicio mañanero en la iglesia, el Pastor y su hijo de 11 años iban al pueblo a repartir volantes a cada persona que veían. Este Domingo en particular, cuando llegó la hora de ir al pueblo a repartir los volantes, el tiempo estaba muy frío y comenzó a lloviznar.
El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre,:”OK, papá, estoy listo’.Su papá, el Pastor, le dijo, “¿Listo para qué?”
‘Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.’El papá respondió, ‘Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando.’
El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, ‘Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.’El Papá contestó , ‘Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.’
Con desespero, el niño dijo, ‘Papá, puedo ir yo solo? Por favor?Su padre titubeó por un momento y luego dijo, ‘Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes los volantes, ten cuidado.’
‘Gracias papá!’
Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.
Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se viró hacia la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.
Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.
Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:
‘Qué puedo hacer por ti, hijo.’Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo,:‘Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que ….*DIOS REALMENTE LA AMA * y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.
El niño le dio el volante y se fue.Ella solo dijo:‘GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.’Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó:
‘Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?.
Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:
‘Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.
Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dia particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.
Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.
Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.Entonces pensé, ‘Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá’.Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza.
Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER?
Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme!
Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.
Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.
Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín: ‘SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.’
‘Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.
Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.
Ya no las necesitaría más. Como ven . . .ahora soy una hija feliz del REY.
Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.’
Todos lloraban en la iglesia.
El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.

En los brazos de Dios

No creamos que sólo cuando se es niño se puede tener el consuelo de unos brazos que nos alcen cuando nos sentimos tristes o tenemos miedo. Pensemos que aún siendo adultos, esos brazos se extienden para contenernos en los peores momentos.
Para un niño no hay consuelo mayor que los brazos de sus padres. Si se caen, se lastiman, si un juguete se rompió o alguien les dijo algo feo, si se asustaron o les duele algo, el mejor lugar, el más cálido, son los brazos de papá o mamá.
Parecería ser que hacerle upa a un hijo fuera un acto mágico. Casi instantáneamente desaparecen el dolor, la angustia, el miedo y si no se van del todo, se atenúan y mucho.Este es alguno de los tantos beneficios de ser niño, ante una dificultad, el consuelo llega rápido, siempre están extendidos los brazos de nuestros padres, dispuestos a hacernos ese “upa” mágico que parecería que, más que elevarnos del suelo, nos llevase hacia otra dimensión, suave, tierna, donde nada duele ni asusta demasiado.
No hay dolor para un niño que no se calme estando en brazos de sus papás.¿Pero qué ocurre cuando crecemos?
Cuando somos adultos todo cambia. No es que cuando tengamos dolor, pena, miedo, no haya consuelo, no es así, pero ya nadie nos hace upa. Y claro, “estamos grandes para eso”. Nuestros cuerpos pesan mucho y nuestros padres, si bien mantienen intacto su amor hacia nosotros, han perdido la fuerza, la rapidez, el reflejo para extender esos brazos sanadores. Nosotros ya estamos grandes en tamaño y nuestros padres, grandes en edad. Incluso, algunos ya no están con nosotros y nos cuidan desde otro lugar.Pero el hecho de crecer y convertirse en adulto no nos exime de los dolores, angustias y miedos, muy por el contrario. ¿Qué hacemos entonces cuando nos sentimos mal, tristes, angustiados, temerosos?
Cuando realmente el dolor o el miedo es grande, no se por qué razón, uno se siente chiquito, muy chiquito e indefenso ante el peligro que asecha, sea una enfermedad, la muerte, la falta de amor, el abandono, etc. Es como si ante las situaciones límites nuestro cuerpo se mantuviera intacto por fuera, pero nuestro corazón se hiciera pequeño y pidiera a gritos que nos alcen a upa. En el dolor más profundo uno se siente indefenso.En esos momentos, siempre hay alguien o algo que nos consuela, familia, hermanos, abrazos, manos apretadas, caricias, y no es que todo esto no sirva, todo lo contrario, pero aún así, uno está solo en su dolor y en apariencia nadie “nos alza en brazos”. El grito ahogado del corazón chiquito, sufriente y abatido se hace sentir con una fuerza inaudible, que sólo Dios puede percibir.
Es allí, en el peor de los momentos, en que sí nos hacen upa. Si nos abandonamos (en el mejor de los sentidos) en Dios, sí dejamos que él nos acompañe y le contamos nuestra angustia, miedo o dolor con humildad, con la sencillez e inocencia de la niñez, Dios, nuestro Padre, no hace upa. Grande como somos, pesados, arrugados, no importa. Dios rescata a su hijo. Sabe que sus brazos son el mejor de los consuelos y nos alza, y en esa dimensión y a pesar del dolor, llega la paz, la confianza absoluta de que todo está en sus buenas y poderosas manos.
Allí y sólo allí nace la paz. En sus brazos, todo se siente mejor, el miedo se atenúa, el dolor mengua, la esperanza crece y la confianza nos domina.
Como antes, como cuando éramos chiquitos, Papá nos está haciendo upa, nos está alzando en brazos.Sólo se trata de confiar, de tener fe, de amar a Dios como lo que es, nuestro padre, y pedirle humildemente ayuda, descargar en él nuestro pesar, y pedirle en el más amoroso de los sentidos que nos alce a upa.Sentiremos como sus brazos nos toman y consuelan, como lo que parecía insostenible se puede tolerar, como se puede mantener la calma en medio del dolor y ¿por qué no?, esbozar un pequeñita sonrisa, como ésas que hacen los niños cuando están en el lugar donde se sienten más seguros, los brazos de sus papás.
Dejémonos alzar por ese Dios papá que nunca abandona y que tiene, no sólo en su regazo, el amor más grande y sublime para brindarnos.

Yo era ese amigo

La congregación terminó de cantar unos himnos. Luego el pastor pasó al frente y presentó a un amigo de su infancia que pasaría a compartir unas palabras esa noche. tras la presentación, un hombre anciano pasó al púlpito y comenzó a hablar:
“Un padre con su hijo, y un amigo de su hijo, navegaban en una pequeña barca cerca de las costas del Océano Pacífico. De repente, se levantó una fuerte tormenta y no tuvieron tiempo para regresar a tierra. Tan fuerte era el oleaje que el padre no pudo mantener la embarcación a flote a pesar de su experiencia. La pequeña embarcación se volcó, arrojando a los tres al mar embravecido”.
El anciano hizo una pausa y en ese instante miró a los ojos a dos jóvenes de la congregación. Hasta el momento, los dos jóvenes no había mostrado ningún interés en el culto, pero ahora empezaron a prestar atención y mostrar cierto interés en la historia que el anciano esta contando.
“El padre agarró una cuerda salvavidas que estaba atada al barco volcado. Pero, entonces se enfrentó conla decisión más difícil que jamás había enfrentado. ¿A cuál de los dos muchachos debiera tirar la cuerda? No había tiempo para contemplar la decisión que tendría que tomar.
“El padre sabía que su hijo era creyente, que le había entregado su vida a Dios y que estaba en paz con Él. Sabía que el amigo de su hijo, en cambio, no estaba bien con Dios. Él no estaba preparado para morir. El padre luchó por un instante en agonía por la decisión que tenía que tomar. Esa lucha que se desató en su interior era aún más feroz que la fuerza de las aguas”.
“El padre lanzó un grito: Hijo, te amo mucho, y en seguida le arrojó la cuerda al amigo de su hijo. El muchacho agarró la cuerda y el padre lo haló hasta la embarcación volcada, y lo salvó de las aguas embravecidas del mar. Ya para ese entonces, sin embargo, su propio hijo había desaparecido en las aguas del mar. Nunca recuperaron el cuerpo.”
Los dos jóvenes ahora presentaban toda su atención a lo que el anciano decía.
“El padre sabía que su hijo, pasaría a la presencia de Dios para toda la eternidad. A la vez, no soportaba la idea de que el otro joven muriera sin Jesús. Por eso ese padre sacrificó a su propio hijo para salvarle la vida al otro muchacho. ¡Cuán grande es el amor de Dios, puesto que él ha hecho lo mismo para nosotros!
Con estas palabras, el anciano terminó su discurso y se sentó. El silencio reinaba en toda la sala. Después del culto, los dos jóvenes se acercaron al anciano.
-La historia que contó fue muy bonita-le dijo uno de ellos respetuosamente-. Pero no es realista pensar que un padre podría sacrificar a su propio hijo con la esperanza de que otro joven terminara siendo cristiano.
-Usted tiene mucha razón, amigo-respondió el anciano un tanto pensativo mientras fijaba la vista en su Biblia desgastada. Luego, miró de nuevo el rostro de los jóvenes mientras una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.-Usted tiene toda la razón. En realidad, de parte de un papá no sería realista hacer eso, ¿verdad que no? Pero, yo estoy aquí para decirles que esa historia me ayuda a acomprender un poquito lo difícil que de haber sido para Dios entregar a su propio Hijo por mí. Déjenme decirles que… yo era el amigo del hijo.
The Voice of the Wildeners

Una pregunta tan antigua como el tiempo.

Cuando Jeremy tenía 17 años, luchó con una pregunta con la que los teólogos han batallado por siglos. Para él, el problema no era teórico sino práctico. Estaba tratando de entender por qué a su madre la tenían que operar del cerebro. Preguntó: “¿Por qué sufren las personas que son buenas, mamá?”
Ella le dijo: “El sufrimiento es parte de vivir en un mundo que ha recibido la maldición del pecado, y las personas buenas sufren como todos los demás. Esa es la razón por la que estoy feliz de que tengamos a Jesús. Si muero, iré a un mejor lugar, y anhelo el día cuando pueda volver a verte”. Luego ella dijo que podía entender la frustración de Jeremy, pero le dijo que no le echara la culpa a Dios.
Si tú y yo estamos desconcertados por el sufrimiento de personas buenas, podemos plantearle la pregunta de lleno a Dios, argumentar con Él si debemos hacerlo, y luchar con nuestras dudas. Pero no Le echemos la culpa.
Dios no le explicó a Job lo que estaba haciendo, pero dijo que podíamos confiar en que lo que Él hacía es lo correcto (Job -42). Y Él nos ha asegurado en Su Palabra que Jesús sufrió a nuestro favor, resucitó de entre los muertos, y ahora está preparando un lugar libre de sufrimiento para nosotros.
Puede que estas no sean las respuestas que queremos, pero son las respuestas que necesitamos para ayudarnos a vivir con esa pregunta tan antigua como el tiempo y a menudo incontestable acerca del sufrimiento.
Fuente: Nuestro Pan Diario.