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sábado, 31 de enero de 2009

Abrazando las dificultades



En la vida podemos ser golpeados con piedras tan grandes que nos dejen magulladuras y cicatrices tan grandes que con dificultad nos podremos levantar. Con cada golpe uno se cae, pero Dios siempre nos recoge.

Él nos quita esas piedras de encima y nos ayuda caminando junto a nosotros tomándonos de la mano.

La vida estará llena de pruebas y dificultades. Las llamo tormentas –tormentas que pueden consumir tanto de nuestra vida, tormentas que nos dejan aferrándonos con toda nuestra fuerza, esforzándonos por no soltar, luchando por sobrevivir.

Algunos de nosotros somos probados más duramente que los demás pero los fuertes que sobreviven estas tormentas son los que resultan victoriosos. Hay un sentimiento maravilloso que viene con la victoria de la fortaleza, perseverancia, determinación y en especial de toda fidelidad a Dios.

Con cada caida… con cada golpe… se aprende una lección.

Con cada lección viene el crecimiento. Con el crecimiento viene la madurez. Aprendemos a no lamentar la dificultad, sino a estar agradecido por ella. Debido a ella nos volvemos mejores.
Necesitamos abrazar esas experiencias y permitirles moldearnos en lo mejor que podemos ser. Nadie sabe lo que la vida traerá.

Cada día vendrá con sus propios desafíos, pero necesitamos ser fuertes creyendo que Dios nos sacará adelante. Recordando su promesa de nuestra eternal paz y felicidad.

Yanira Crespo, copyright 2006
Los deportistas aman las dificultades porque ellas los hacen crecer. Los soldados saben sortear las hondonas. Los creyentes salimos en victoria de cada dificultad poque en él somos más que vencedores.

El Señor te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. 1 Samuel 17:46.

Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice El Señor, para librarte. Jeremías 1:19.

Buscando Ayuda!


El Llanero Solitario no tenía nombre. Y no era tan solitario. No venció a los chicos malos o escapó del peligro solo. Tenía la ayuda de su leal amigo, Tonto, sin mencionar a su confiable caballo, Silver.

Los seres humanos no están hechos para conquistar la vida de forma individual. Así sea que esté descubriendo un nuevo programa de computadora, moviendo un pesado mueble de la oficina, o lidiando con un problema de trabajo, algunas situaciones requieren pedir ayuda.

Quizá sea una de esas personas que tienen problemas para pedir ayuda. Si es así, recuerde que su necesidad es normal, sea de origen físico, emocional, financiero o técnico. Puede tomarle tiempo encontrar al consejero correcto, al amigo, al compañero, o miembro de la familia, pero enviar un S.O.S. cuando lo necesita es signo de madurez, no de debilidad.

Encontrar un soporte o guía puede hacerle cambiar grandes cosas en su trabajo, la forma de pensar sobre su trabajo, y quizás lo más importante, la manera de vivir fuera del trabajo.

No tenga miedo de buscar ayuda cuando la necesite. Y recuerde que la persona en la que usted busca ayuda hoy, podría ser la que necesite su experiencia, guía, o soporte moral en algún momento de la vida.

Eclesiastés 4:9-10
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de trabajo.
Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero;
pero ¡ay del solo! Que cuando cayere,
no habrá segundo que lo levante.

Ante la injusticia


Quienes trabajan con niños lo saben: perdonan todo, menos una injusticia.

También a los mayores nos cuesta mucho perdonar una injusticia. Quizá incluso nos cuesta más cuando la vemos en otros que cuando nos toca ser nosotros mismos víctimas.

Por eso la injusticia puede dejar heridas profundas. Heridas profundas, difíciles de curar. Heridas que pueden llevar a la desesperación, o al deseo de venganza, o a un odio profundo que es difícilmente superable.

por el bien de la paz, parece que lo mejor es el silencio: esperar a que pase la tormenta; aceptar el golpe como parte de un designio de Dios que ahora nos parece incomprensible; buscar maneras para responder al mal con el perdón, con el cariño, con caminos para aliviar a tantas víctimas inocentes y a corazones obstinados en seguir el camino del mal.

El cristiano sabe que toda la injusticia humana, todo el mal de nuestro mundo, ya ha sido vencido. En la Cruz de Cristo, en el momento del máximo pecado, de la traición y cobardía de los hombres, las palabras del perdón llegan lejos, llegan dentro, llegan fuerte: “Padre, ¡perdónales!”.

Con la mirada en el Crucificado será posible, poco a poco, sanar la herida. Con el perdón, que es bálsamo que penetra hasta lo más dentro de uno mismo y de quien es perdonado. Con la paciencia, pues “la caridad es paciente” (1Co 13,4). Con la prudencia, pues a veces el hombre injusto es más víctima que verdugo, es esclavo de condicionamientos psicológicos o espirituales que sólo Dios conoce plenamente. Con la esperanza, porque al final Dios dirá la última palabra de la historia, levantará al pobre de su miseria y le dará un lugar entre los justos, mientras que el malvado sufrirá por su misma injusticia... “Lo que teme el malo, eso le sucede, lo que el justo desea, se le da. Cuando pasa la tormenta, ya no existe el malo, mas el justo es construcción eterna” (Pr 10,24-25).

Ante la injusticia, la grande y la pequeña (esa que se nos clava cada día y que tal vez nos carcome internamente), la Cruz nos invita al camino de la paciencia y, sobre todo, del perdón. También es misericordia sobrellevar los defectos de quienes viven a nuestro lado. Como también, no lo olvidemos, tantos sufren por culpas nuestras: no siempre somos víctimas, pues muchas veces asumimos el papel de aprendices de verdugos. En ocasiones, en nombre de la justicia, para reparar daños que consideramos “imperdonables”, hacemos tanto daño...

Dios nos pide que dejemos las rencillas, que amemos. Es la mejor manera de vencer las injusticias, aunque nos cueste, aunque nos hiera, aunque recibamos críticas y sonrisas maliciosas.

“Cuando alguno de vosotros tiene un pleito con otro, ¿se atreve a llevar la causa ante los injustos, y no ante los santos? ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si vosotros vais a juzgar al mundo, ¿no sois acaso dignos de juzgar esas naderías? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? Y ¡cómo no las cosas de esta vida! Y cuando tenéis pleitos de este género ¡tomáis como jueces a los que la Iglesia tiene en nada! Para vuestra vergüenza lo digo. ¿No hay entre vosotros algún sabio que pueda juzgar entre los hermanos? Sino que vais a pleitear hermano contra hermano, ¡y eso, ante infieles! De todos modos, ya es un fallo en vosotros que haya pleitos entre vosotros. ¿Por qué no preferís soportar la injusticia? ¿Por qué no dejaros más bien despojar? ¡Al contrario! ¡Sois vosotros los que obráis la injusticia y despojáis a los demás! ¡Y esto, a hermanos!” (1Co 6,1-8).

Sufrir con paciencia, soportar la injusticia, callar, perdonar, amar. Con la ayuda de Dios será posible. Porque entonces, será el mismo Cristo el que perdone y ame, triunfe y reine en nuestros corazones. Y también en los corazones de tantos hermanos que sufren, por ser culpables o por ser víctimas, y que necesitan una mano amiga que les ayude a mirar al cielo para encontrar misericordia y para abrir senderos de esperanza y de perdón.

http://churchforum.org/ante-injusticia.htm

El poder de la actitud

La actitud que tengamos al empezar una actividad, influirá más que cualquier otra cosa sobre el resultado de la misma. Nuestra actitud ante la vida determina la actitud de la vida hacia nosotros.
Nuestra actitud hacia los demás determinará la actitud de ellos hacia nosotros. Antes de poder alcanzar la clase de vida que queremos, debemos pensar, actuar, caminar, hablar, y comportarnos de la manera propia de quien queremos ser.

Mientras más alto vayamos en cualquier organización de valor, encontraremos una mejor actitud. El tener en nuestra mente pensamientos positivos, de éxito, marcará la diferencia en el mundo.

Si siempre hacemos que una persona se sienta necesaria, importante, apreciada, esa persona nos devolverá esa actitud. Parte de una buena actitud es buscar lo mejor en las nuevas ideas.

Así que busca las buenas ideas en todo. Las encontraremos en los sitios más maravillosos: en las calcomanías de los autos, en los menús de los restaurantes, en los libros, en las inocentes palabras de los niños. No anuncies tus problemas personales.

Probablemente no te ayude en nada, y no puedes ayudar a los demás. No hables de tu salud, a menos que sea algo bueno. Transmite una actitud de bienestar. No te avergüences de compartir una idea visionaria, deseos, y objetivos.

Trata a todos aquellos con quienes te encuentres, como alguien con todos los deberes, derechos y privilegios que corresponden a la especie humana. La Regla de Oro sigue vigente: Haz a otros lo que quieres que te hagan a ti.

Si todo se derrumba.

El temblor de tierra fue corto, de apenas quince segundos; sin embargo a Alejandro Acevedo le pareció una eternidad.

Todo a su alrededor se movía como si las paredes de hormigón fueran de papel. El cuadro que adornaba la sala principal, en cuyo fondo se apreciaba una casita de madera junto a un lago y una cascada que se precipitaba desde las montañas, cayó al suelo. Su protección de vidrió se fragmentó en mil pedazos. Igual el reloj de pared y algunos enseres domésticos que comenzaron a moverse como si cobraran vida.

El calendario marcaba el 4 de Febrero de 1976. En esos breves instantes razonó que la situación era grave. A través del inmenso ventanal del apartamento vio las calles. Las gentes corrían de un lado a otra presas del pánico y la desesperación. En el parquecito cercano alguien levantaba sus manos al cielo de rodillas, llorando. Más allá una mujer abrazaba a sus dos pequeños hijos. La mayoría pensó que había llegado el fin del mundo.

Alejandro entendió que perder la calma era lo peor que podía hacer. Se dirigió tan rápido como pudo a su habitación, sacó una Biblia y ya iba de salida cuando el temblor comenzó a ceder. ¿Su propósito? Estar cerca de Dios en esos segundos que bien pudieron ser los últimos de su existencia.

¿Qué hacer en las crisis?

Cuando todo alrededor se derrumba, en esos períodos de crisis que no son ajenos a nadie, la mejor iniciativa es guardar la calma.

No ganamos nada con desesperarnos, por el contrario, podemos dimensionar y agravar los problemas. Un segundo paso estriba en pensar cómo podría resolverse el conflicto y, la tercera recomendación, es reconocer que Dios puede ayudarnos a sobreponernos a cualquier situación que enfrentemos, por difícil que parezca.

En la Biblia leemos:

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza.”
Salmos 46:1-3.

El texto nos plantea que el Señor es Aquél en quien podemos ampararnos y obtener la fuerza suficiente y necesaria para salir airosos, en victoria, sin que nuestros pensamientos y emociones resulten golpeadas por la amargura, la tristeza o el resentimiento. Si en medio de los tropiezos y obstáculos de la cotidianidad depositamos nuestra confianza en Dios, nada podrá robarnos la paz.

Soy lo que soy

Yo no soy lo que yo sería. Yo no soy lo que yo quiero ser. Yo no soy lo que yo espero ser. Sin embargo, yo no soy el que yo solía ser. Y, por la gracia de Dios, soy lo que yo soy. John Newton (1725-1807)
A veces nos empeñamos determinadamente en la tentativa de llegar a ser alguien cuyo modelo creemos ser el ideal para nuestra realización personal. Luchamos bravamente contra todos los obstáculos que se presentan como impedimento en la realización de nuestros propósitos, pero consiguiendo o no el objetivo, es posible que el fracaso esté allá, aguardando nuestra llegada.
Hay personas que sueñan el tiempo todo con una posición de destaque en la sociedad. Quieren alcanzar la notoriedad, quieren ser noticia en las columnas sociales, quieren ser reconocidas en la calle, quieren el brillo de las camaras sobre sus rostros. Mientras tanto esto no sucede, se muestran tristes, sin ánimo, fracasadas y sin vida. Buscan ser aquello que no son y, probablemente, nunca serán.
Bueno es vivir de acuerdo con la dirección de Dios. Las viejas costumbres, que tanto estorbaban nuestra dicha, si son colocados delante del Señor, serán transformados en actitudes nuevas, espirituales, que nos ayudarán a llegar al jardín florido de nuestro contentamiento.
Seremos verdaderamente felices si nos colocamos delante de Dios como las personas que Él anhela que seamos. Su gracia será abundante sobre nosotros y el brillo de nuestra alegría acabará contaminando aquéllos que están a nuestro rededor, haciendo con que éstos sean motivados a buscar la felicidad de la misma manera.
No debemos intentar copiar la felicidad de nadie. La Nuestra debe ser personal, original, dirijida en el camino del Señor y regada por el amor y por las copiosas lluvias de bendiciones del Dios a quien amamos y servimos.
Devocionalescristianos.org

¿Quiere usted más paciencia?

Una señora pidió a su Pastor que rogara a Dios para que ella tuviera más paciencia. Se arrodillaron juntos y el Pastor pidió: “Oh, Dios, envía sobre esta querida hermana más aflicción; mándale persecución; métela en los brazos de la tribulación; amontona sobre ella pruebas”.
La señora ya no pudo aguantar más, y exclamó: “¡Pero, Pastor! deténgase. Yo no quiero aflicción y tribulación, quiero paciencia”. “Bien”, dijo el Pastor, “La tribulación produce paciencia”.
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia”.(Romanos 5:3) y que la paciencia tenga su obra perfecta, “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (Santiago 1:4).
Tomado de Fuego de Pentecostés Nº 54, Año 1932

¡Diga la verdad!

Una maestra de escuela dominical una vez le dijo a su clase de adultos: “El próximo domingo voy a dar una lección muy importante. Quiero que todos lean el capítulo 17 del Evangelio de San Marcos anticipadamente”. Los alumnos asintieron.
El domingo siguiente la maestra les dijo: Por favor, los que leyeron el capítulo 17 del Evangelio de San Marcos levanten la mano. Casi todos la levantaron.
Entonces la maestra dijo: “Es muy interesante. El Evangelio de San Marcos tiene sólo 16 capítulos. Pero al menos sé que mi lección va a dar en el blanco. Hoy voy a enseñar sobre lo que dijo Jesús de mentir”.
Quizá el mayor castigo por mentir no sea que una persona sea agarrada mintiendo, sino el castigo “escondido” para un mentiroso es que nunca realmente cree lo que dice otra persona.
¡Diga la verdad! A la larga sufrirá menos bochornos y será más saludable emocionalmente. Aunque el decir la verdad le traiga dolor temporal, Dios honrará su valor y le bendecirá por hacer lo correcto.
El problema con decir la verdad a mediases que se está apto para que le descubran.
Proverbios 19:5El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará.

¿La diferencia entre una desgracia y un desastre?


Durante la segunda mitad del siglo XIX, dos hombres fuertes compitieron por el liderazgo del gobierno de Gran Bretaña: William Gladstone y Benjamín Disraeli.
Los dos políticos eran rivales formidables. El siguiente comentario de Disraeli te permitirá entender cómo se sentía uno respecto del otro:
«¿La diferencia entre una desgracia y un desastre? Si Gladstone se cayera al río Támesis, sería una desgracia; pero si alguien lo sacara, sería un desastre».
Mucha gente cree que Gladstone, líder del Partido Liberal por tres décadas, personificaba las mejores cualidades de la Inglaterra victoriana. Era un servidor público profesional, un gran orador, especialista en finanzas y un hombre de moral intachable.
Fue Primer Ministro del Reino Unido por cuatro períodos diferentes, la única persona en la historia de la nación en lograr tal honor. Bajo su liderazgo, Gran Brataña estableció un sistema de educación nacional, instituyó reformas parlamentarias, y vio cómo se permitía votar a un número importante de gente de las clases obreras.
Benjamín Disraeli, quien sirvió dos veces como Primer Ministro tenía un trasfondo diferente. Entró a la política cuando tenía unos treinta años, haciéndose de una reputación como diplomático y reformador social. Pero su más grande logro fue dirigir la compra por parte de Inglaterra de acciones en el canal de Suez.
Aunque ambos hombres hicieron mucho por Gran Bretaña, lo que los separaba realmente como líderes era su acercamiento a la gente.
La diferencia puede ser ilustrada por una historia contada por una joven que cenó con cada uno de ellos en dos noches consecutivas. Cuando se le preguntó su impresión de ellos, dijo: «Cuando salí del salón después de haber estado sentada cerca del señor Gladstone, creía que él era el hombre más inteligente de Inglaterra. Pero después de haber estado sentada cerca del señor Disraeli, creía que yo era la mujer más inteligente de Inglaterra».
Disraeli poseía la cualidad de atraer a la gente hacia él y hacer que quisieran seguirlo. Tenía carisma.
La mayoría de la gente piensa que el carisma es algo místico, casi indefinible. Que es una cualidad que se trae de nacimiento y que, por lo tanto, no se puede adquirir. Pero eso no es cierto.
Maxwell, J. C. (2000; 2003). Las 21 Cualidades Indispensables de un Líder. Thomas Nelson, Inc.
El carisma, dicho claramente, es la habilidad de atraer a la gente hacia sí mismo. Y como otras características del carácter, se puede desarrollar.
El verdadero carisma lo da Dios a través de su gracia y de su Espíritu. El Carisma del Espíritu podrás tocar vidas.

¿Por qué tuvo que pasarme a mí?


La tropa avanzaba paso a paso. La selva estaba espesa y húmeda, el suelo, lleno de barro y el peligro acechaba en cada metro del sendero.
En eso Lewis B. Puller, teniente del ejército estadounidense que peleaba en Vietnam, pisó una trampa explosiva. Para todo soldado que hablaba inglés, era literalmente una “trampa caza-bobos”. La explosión no lo mató, pero le mutiló las dos piernas y parte de las manos.
Librado de la muerte, Lewie Puller regresó a su país, estudió derecho a fin de convertirse en abogado, se casó y tuvo hijos y hasta escribió un libro titulado Hijo Afortunado que le ganó un premio. Pero su vida nunca dejó de arrastrar el dolor de la guerra. Un día, no aguantando más su pena, se suicidó. La revista Time publicó su obituario y le puso por título: “La herida que nunca sanó”
Las guerras de este mundo siguen cobrando sus víctimas, aún después de pasados muchos años. El Teniente Puller, hijo del General Puller, el hombre más condecorado de la marina estadounidense, parecía ser un triunfador. Se sobrepuso a la pérdida de sus piernas. Vivió veintiséis años con su esposa. Y escribió, con éxito , su autobiografía. pero la Psicosis de la guerra lo tenía marcado.
Puller se sumergió en el alcohol. Eso provocó problemas en su matrimonio, acelerando la separación de su esposa. La herida psicológica de Vietnam, que nunca sanó, terminó destruyéndolo.
Hay heridas del alma peores que las del cuerpo. Muchos hombres lisiados de gravedad han podido sobrevivir, recuperarse y hasta ser felices. Pero Puller cayó víctima de otra herida. Allá en el fondo de su alma hubo siempre una úlcera, una llaga abierta que continuamente preguntaba: ¿Por qué tuvo que pasarme a mí?
Buscó alivio en el alcohol, pero éste también es una “trampa caza-bobos” tan destructiva como aquella otra que le mutiló las piernas en plena selva.
Nos gustaría poder dar a conocer otros detalles agradables respecto a este hombre y darle a su biografía un final feliz. Pero la realidad suele a veces ser cruel. No hay consuelo en el alcohol. No hay salvación en las drogas. No hay fuerza vital verdadera en la erudición ni en la literatura. Lo único que puede sanar las heridas del alma es una experiencia espiritual.
Jesucristo es quien consuela a los afligidos, levanta a los caídos, anima a los deprimidos y libera a los cautivos. Sólo Cristo salva, restaura, redime y transforma. Vengan a mí, nos dice a todos. Aceptemos su invitación.
Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Jeremías 30:17
He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Jeremías 33:6

Mirando hacia adelante

Caminando por la vida siempre hay esos días en que las decisiones tienen que ser tomadas, en que las elecciones son difíciles, las soluciones no se muestran y parece que las lluvias atrasan tu marcha. Existen algunas situaciones donde todo lo que puedes hacer es simplemente dejar que sucedan, y proseguir reuniendo fuerzas, buscando otras direcciones que puedan llevarte hacia una nueva aurora. Es hora de empacar tus problemas y dar un paso al frente. Un proceso de cambio muchas veces es duro, pero piensa en la alegría que puede ser encontrada más adelante si eres lo suficientemente valiente. Pueden existir aventuras que nunca imaginaste esperándote en la próxima curva. Deseos y sueños pueden estar muy cerca de la realización en formas que aún no logras entender. Es posible que encuentres nuevas amistades que harán brotar nuevos intereses en cuanto salgas de esa inercia. Podrás aprender que la vida ofrece muchas opciones y muchas formas de crecimiento. Tal vez vayas a conocer lugares que nunca imaginaste que existieran y veas cosas que nunca viste. Tal vez viajes para maravillosos y distantes mundos, tomando promisorios atajos por el camino. Puede ser que encuentres calor, afecto y cariño, tal vez un "alguien especial" estará allá para ayudar a equilibrarte, oyendo con interés las historias y los sentimientos que quieres compartir. Es posible que te confortes al percibir que hay amigos que pueden apoyarte en todo lo que haces. Cree que, sea cual fuera tu decisión, ellos podrán ser la elección correcta para ti. De modo que ve dando un paso cada vez, viviendo la vida un día cada vez. ¡Hay una estrella más brillante allá en lo alto del camino! No veas hacia atrás.

Ante el desánimo


Un guerrero de la luz a veces se desanima. Considera que nada tiene la emoción que él esperaba despertar. Muchas tardes y noches es obligado a quedarse manteniendo una posición conquistada sin que ningún acontecimiento nuevo venga a devolverle el entusiasmo. Sus amigos comentan: "tal vez su lucha ya haya terminado". El guerrero siente dolor y confusión al escuchar estos comentarios porque sabe que no llegó a donde quería. Pero es obstinado, y no abandona lo que decidió hacer. Entonces, cuando menos lo espera, una nueva puerta se abre.

Paulo Coelho

El dominio del TERROR


Varios años atrás, un circo de televisión bien conocido desarrolló un acto que incluía tigres de bengala. El acto se hacía en vivo delante de una gran audiencia. Una noche, el entrenador entró en la jaula con varios tigres y la puerta era cerrada de forma rutinaria detrás de él. Las luces inundaban la jaula y las cámaras de televisión se acercaban para que la audiencia pudiera ver cada detalle mientras él con habilidad ponía a los tigres en el ritmo adecuado. En medio de la actuación, pasó lo peor: las luces se apagaron. Por casi treinta largos segundos, el entrenador estuvo encerrado con los tigres en la oscuridad. Con su visión nocturna superior, los tigres podían verlo, pero él no los veía a ellos. Él sobrevivió. Cuando regresaron las luces, con calma terminó su actuación. Cuando le preguntaron al entrenador cómo se sintió, él admitió sentir un frío temor al principio, pero luego -dijo-, se dió cuenta de que aunque él no podía ver a los felinos, ellos no lo sabían. Él dijo: "Solo continué sonando mi látigo y hablándoles hasta que las luces regresaron. Ellos nunca supieron que yo no les podía ver tan bien como ellos me veían a mí." Sigue hablando a los tigres del temor que parecen estar persiguiéndote. ¡Ellos obedecerán tu voz de fe!

Admite tus faltas


Un hombre que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron los lentes en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones. Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo: "El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto". El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: "Querido, ¡¡estás mirando un espejo!!" ~ ~ ~ Muchas veces nuestras propias faltas, las cuáles tardamos en reconocer y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás. Debemos mirarnos en el espejo más a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas; es más fácil de negarlas que reconocerlas. Por eso es necesario hacer a un lado el orgullo pues sólo con humildad podremos ver nuestros defectos y corregirlos.

Las Cuatro Velas

Cuatro Velas se estaban consumiendo lentamente
El ambiente estaba tan silencioso que se podí­a oí­r el diálogo entre ellas.
La primera dijo:
-¡Yo Soy la Paz! A pesar de mi Luz, las personas no consiguen mantenerme encendida.
Y disminuyendo su llama, se apagó totalmente.
La segunda dijo:
-¡Yo me llamo Fe! Infelizmente soy superflua para las personas, porque ellas no quieren saber de Dios, por eso no tiene sentido continuar quemándome.Al terminar sus palabras, un viento se abatió sobre ella, y esta se apagó.
En voz baja y triste la tercera vela se manifestó:
¡Yo Soy el Amor! No tengo mas fuerzas que quemar. Las personas me dejan de lado porque solo consiguen manifestarme para ellas mismas; se olvidan hasta de aquéllos que están a su alrededor.Y también se apagó.
De repente entró una niña y vio las tres velas apagadas.-¿Qué es esto? Ustedes deben estar encendidas y consumirse hasta el final.
Entonces la cuarta vela, habló:-No tengas miedo, niña, en cuanto yo esté encendida, podemos encender las otras velas.
Entonces la niña tomó la vela de la Esperanza y encendió nuevamente las que estaban apagadas.
¡Que la vela de la Esperanza nunca se apague dentro de nosotros!

Alcanza Tus Sueños

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manosen el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido,iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.
Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.
El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.
No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.
Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.
Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.

“Que este día sea el mejor de tu vida para alcanzar tus sueños”

Lo que todo el mundo, ve de tí

Los grandes líderes de todos los tiempos, desde Julio César al Dalai Lama, desde Leonardo Da Vinci al Che, son recordados, más por su estilo personal de pensamiento, que por sus acciones específicas. Un estilo es una estrategia para el comportamiento, que determina, no sólo lo que esa persona se permitirá a sí misma hacer, sino, sobre todo, el camino por el que lo hará. El estilo es una cualidad intangible sobre el comportamiento que deja una impresión mucho más amplia que el propio comportamiento.
El estilo nos da a las personas una base para el comportamiento diario. Tu estilo personal nos enseña la manera en la que te has posicionado en la vida, refleja tu estrategia personal en la vida y predice la manera en la que tratarás de resolver las situaciones que se te vayan presentando.
No podemos esconder nuestro estilo personal. Una sola acción puede pasar desapercibida, pero no es posible esconder los patrones de comportamiento. La repetición atrae la atención. Tus patrones de comportamiento son una exhibición pública de tu estilo personal, una radiografía a la vista de todos del estado de tu mente.
Un estilo personal de pensamiento no es ni bueno ni malo. Lo que importa es si te sirve o no para resolver las situaciones que se te van presentando y, sobre todo, si con tu estilo personal eres capaz de tomar la iniciativa respecto a tu propia vida.
Pero si no estás contento con tu estilo personal, no existe ninguna ley que diga que lo tienes para toda tu vida. Simplemente puedes cambiarlo. La gente lo está haciendo todos los días.
El estilo es un tema de elección personal, que nada tiene que ver ni con el nivel de educación, ni con la religión, ni con la ideología política. Ni siquiera tiene que ver con que seas forofo de uno o de otro equipo de fútbol o con el dinero que ganas al final de mes. Tiene más que ver con la forma del pensamiento, con cómo has decidido utilizar tu mente.
De la misma manera en la que has decidido qué programas de televisión quieres ver, qué tipo de calzado te pones, qué amigos merecen la pena o qué páginas Web visitas, el estilo es también algo que has decidido tú. Cambiarlo depende sólo de ti. Si no te gusta un programa de televisión, cambias de canal. Si no te gusta la camisa que llevas, la cambias por otra. Si no te gusta cómo llevas el cabello, vas a un peluquero a que te lo arregle. Si no te gusta tu estilo personal de forma de pensar, también puedes cambiarlo. Es tu decisión.
Tomar la decisión de cambiar tu estilo te puede llevar 20 años. O dos minutos. Requiere un acto de voluntad.
¿Crees que se puede cambiar el estilo personal de pensamiento? ¿Lo has hecho alguna vez? ¿Cómo lo hiciste?

Buen Ejemplo

En un vuelo de British Airways entre Johannesburgo y Londres, una señora blanca de unos cincuenta años se sienta al lado de un pasajero de color. Muy molesta está
por ello: llama a la azafata para quejarse:
– ¿Cuál es el problema señora? – le pregunta la azorada azafata.
– ¿Pero acaso usted e
s tan irracional que no lo ve? – responde la señora- me ha sentado al lado “de un oloroso negro de vaya uno a saber qué suburbio o de qué lugar de la selva salió…jamás me sentaré a lado de él, porque no está a mi altura, esa pobre cosa. Es por ello que no puedo quedarme al lado de él. Y dirigiéndose a la azafata le ordenó de muy mal humor:-Usted, me tendrá que dar otro asiento.
- Por favor, cálmese. -dijo la azafata. Todos los lugares de clase económica de este vuelo están tomados. Voy a ver si hay algún lugar en clase ejecutiva o en primera libre.
La azafata se apura y vuelve unos minutos más tarde sofocada por la breve corrida y ante la impaciencia y el mal humor de la mujer ya muy manifiesto ante los demás, le explica:- muy señora mía como yo sospechaba no hay ningún lugar vacío en clase económica como corresponde a la reserva. Es por ello y ante la urgencia del caso personalmente conversé con el comandante. Este me confirmó que tampoco hay lugar en la parte que corresponde a la ejecutiva. Pero si, dijo ” que sólo tenemos un lugar en primera clase “. Un lugar solo que me autorizó, por supuesto, a ocuparlo.
Pero antes que la señora pudiese responder agradecida, la azafata continuó.
- Es totalmente inusitado que la compañía conceda un asiento de primera clase a alguien que está en económica, pero dadas las circunstancias, el comandante consideró que sería escandaloso que alguien sea obligado a sentarse al lado de una persona tan intolerable.
Y, diciendo eso, la azafata miró al negro y con una amplia sonrisa le dice:
- Si el señor me hiciera el favor de tomar sus pertenencias, el asiento de primera clase ya está preparado para usted, si lo acepta. Todos los pasajeros alrededor de esa persona de color, que acompañaron la escena y hasta la escucharon, se levantaron y aplaudieron por la actitud del comandante y la compañía. “Recuerda siempre que eres único… al igual que todos los demás”

Necesitamos

Un borrador, para borrar de nuestra historia todo lo que nos haga daño.
Un detergente, para quitar las manchas de las máscaras que usamos adiario.
Unas tijeras, para cortar todo aquello que nos impide crecer.
Un pájaro, para que nos enseñe a volar alto y cantar con libertad.
Una tinaja, para añejar el cariño y la madurez del amor.
Un frasco transparente, para conservar las sonrisas y sin tapa paraescuchar su alegre sonido.
Unos lentes, correctores de la visión de la vida, que nos permitanobservar con amor al prójimo y a la naturaleza.
Una ardilla, que nos indique como trepar por las ramas del árbol de lasabiduría.
Unas agujas grandes, para tejer sueños e ilusiones.
Un cofre, para guardar todos los recuerdos que construyen y dan vida.
Un cierre, que permita abrir la mente cuando se desee encontrarrespuestas, otro para cerrar nuestra boca cuando sea necesario, y otro para abrir nuestro corazón
Un rebobinador de películas, para recordar los momentos más felices en nuestras vidas.
Un reloj, para darle todo el tiempo al amor y al amar.
Los zapatos de la ética y la moral, para pisar firme y seguro por dondequiera que vamos.
Y una balanza, para pesar todo lo vivido y todo lo experimentado.

Silencio, Por Favor


En años recientes, la difusión de equipos de sonido digitales personales ha dado como resultado preocupaciones en cuanto a la pérdida del oído. El diseño de los equipos de sonido y sus audífonos han sido el blanco de quejas y demandas judiciales. Se ha mostrado que la exposición a largo plazo a elevados volúmenes de música causa graves daños al oído. En un sentido, escuchar demasiado puede dar como resultado una incapacidad para escuchar.
Vivimos en un mundo lleno de ruidos diseñados para vender, alegar, seducir, y engañar. En medio de esta cacofonía de sonido, es fácil pasar por alto la única voz que es la que importa.
Elías había escuchado las amenazas de Jezabel y la voz de su propio temor, así que huyó a una cueva para esconderse. En la cueva, se enfrentó al abrumador ruido del viento, de un terremoto y del fuego (1 R. 19:11-12). Después, la cueva quedó en silencio y la voz del Señor – el único sonido que importaba – penetró como “el susurro de una brisa apacible” (v.12).
Si hemos de escuchar a Dios hablándole a nuestro corazón por medio de Su Palabra, necesitamos zafarnos del ruido de la multitud. Sólo cuando aprendemos a estar en silencio podemos realmente entender lo que significa entrar en íntima comunión con el Dios que se preocupa por nosotros.
En nuestro “momento de quietud” hoy, hagamos un esfuerzo por buscar escuchar la voz de Dios.
Reflexión: Para escuchar la voz de Dios, baja el volumen del mundo.