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sábado, 31 de enero de 2009

La verdad siempre es la verdad …

El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.

Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

–Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.

–He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.

–La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.

–A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?

–Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.

El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:

–De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:

–¿Adónde vas?

–Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita.

El capitán aseveró:

–No lo creo.

–Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

–Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

–Así es -afirmó el ermitaño-.

Ahora usted sabe lo que es la verdad… ¡Su verdad!

La Mentira

Para algunos, mentir se ha convertido en un estilo de vida.

Sin advertirlo, han creado una red tan compleja de información falsa, que ya no saben como escapar del enredo y hallar la verdad.

Es probable que la mentira produzca cierta fascinación en los niños.

Además de aprender a evitar los regaños, pueden construir un mundo fantástico a su tamaño y engatusar a los demás.

Y de allí puede surgir un inocente "jugar a engañar" que, al ver las ganancias potenciales, se convierte en hábito.

Con la mentira podemos llamar la atención y producir admiración.

Poder ficticio, pero poder al fin.

Los mentirosos sostienen que aunque el deslumbramiento no es legítimo, de todas maneras lo disfrutan bastante.

Su posición es clara e implacable: la mentira como un instrumento para obtener ganancias secundarias.

También mentimos para huir de las obligaciones asumidas.
Podemos enfermarnos, o inventar una calamidad doméstica o hallar un chivo expiatorio en nuestra imaginación.

Otra vez el provecho, a través de una falsificación que no siempre es delito y que produce alivio.

A veces, pareciera no existir antídoto contra esta tentación.

¿Quién no ha mentido alguna vez? Aunque se trate de mentiras piadosas (justificadas en la intención de no producir un daño innecesario), ¿Quién tira la primera piedra?

Las mentiras frecuentes pueden originar, al menos, dos problemas de consideración.

El primero, cuando se vuelve costumbre y se repite mecánica y sistemáticamente, sin mucho sentido: embaucar por embaucar.

Ya ni sabemos por qué lo hacemos.: mentirosos crónicos, megalomanía comportamental pura.

Y el segundo, cuando llegamos a creernos el cuento y a confundir verdad con embeleco.

Adoptamos una forma de autoengaño donde la existencia real y fantaseada se entremezcla peligrosamente.

No sólo terminamos siendo víctimas de nuestro propio invento, sino que además somos víctimas felices.

Esta farsa continua y autodirigida, obra como una píldora de "éxtasis", una megalomanía existencial que nos hace sentir, irracionalmente, más ligeros del equipaje.

¿Qué pasaría si desde hoy, sin excusas ni amagues, decidiéramos mostrarnos como en verdad somos y asumiéramos el riesgo de hacernos públicamente responsables de nuestras acciones, pensamientos y afectos?

¿Generaríamos tanto rechazo como creemos?

Dejar de mentir es un alivio.

Sin máscaras, el rostro se ve mejor, más relajado.

Ya dejaremos de vernos tan perfectos comos hemos querido aparentar, pero al menos auténticos.

Deben ser muy pocos los que nunca han mentido, si los hay.

De todos modos, puedes al menos ser veraz sobre los rasgos que te definen en esencia, y que no podrás disimular o enmascarar, sin sentirte traidor de tus propias causas.

Yo lo he dicho mil veces...


Esta expresión, al parecer, envía un mensaje positivo, pues preocuparse por uno es bueno. Y también brinda la imagen de que a quien se le está diciendo no se preocupa por ella misma, y por eso la otra persona se lo ha repetido en infinidad de ocasiones. Nada más lejos de la verdad. Quien la pronuncia generalmente es alguien no preocupado por sí mismo y en la responsabilidad familiar que tiene (la madre o el padre) considera que cumple su papel pidiéndole a sus hijos que se preocupen por sus vidas, cuando él no ha sabido hacerlo. Esto es una falta de respeto doble, a sí y a los hijos. Y sucede que la conducta de las figuras significativas, como son los padres, los maestros, los dirigentes o jefes, tiende a servir de modelo imitable. Si no se preocupa por usted es risible pedirle preocupación a su descendencia cuando ese no es el mensaje que le transmite su proceder cotidiano. Pero hay más, ese llamado de atención encierra el famoso mensaje de "Haz lo que yo digo y no lo que yo hago", que es inmoral, pues exigimos para los demás lo que no consideramos para nosotros. Y cuando son los hijos quienes escuchan esto, conocedores de sus padres, el efecto es muy desagradable pues quieren hacerles creer algo negado por su propia experiencia. No le pida a sus hijos que se preocupen por ellos. Preocúpese por usted. Tenga en cuenta que es la persona más importante de su familia, porque si usted no funciona bien, ello será una preocupación para sus seres queridos, pues no podrán funcionar como cuando todo se desarrolla normalmente. Preocúpese de su salud física y mental, para que ellos lo imiten. Preocúpese de sí mismo y podrá llamarles la atención en el momento en que descuiden este aspecto y lo más significativo, tendrá toda la autoridad moral para hacerlo. Si no lo hace de forma sana, sus seres queridos tendrán muy pocas posibilidades de ocuparse de ellos porque la mayor parte del tiempo lo tendrán que dedicar a los problemas de usted. Evite, pues, reclamar atención sin necesidad, mecanismo utilizado con mucha frecuencia por personas con una ilimitada necesidad de afecto. Ellas les piden a sus seres queridos que se preocupen por sí mismos y cuando éstos se disponen a hacerlo, le surgen al aconsejante problemas, como una descomposición estomacal repentina, una migraña insoportable, un incremento de la presión arterial no comprobada, o muy cercana a las cifras habituales, un malestar impreciso, en fin, cualquier queja que evitará a los demás realizar sus planes. En fin, les piden que se preocupen por sus vidas, pero en realidad no los dejan hacerlo.

¡Entonces vendrá la paz!


si crees que la sonrisa tiene más fuerza que las armas,
si crees en el poder de una mano abierta,
si crees que lo que une a los hombres es mas que lo que los separa,
si crees que el hecho de ser diferente es una riqueza y no un peligro
¡entonces vendrá la paz!
si sabes mirar al otro con un poco de amor,
si prefieres la esperanza a la sospecha,
si piensas que tú eres el que tiene que dar el primer paso en lugar del otro,
si el llanto de un bebe es aun capaz de estremecerte
¡entonces vendrá la paz!
si puedes sentir alegría con el éxito de tu vecino,
si crees que el perdón puede mas que la venganza,
si eres capaz de dar tu tiempo gratuitamente por amor,
si para ti el otro es sobre todo un hermano
¡entonces vendrá la paz!
si sabes aceptar las críticas,
si te resistes a echar la culpa de todo a los demás,
si prefieres que te hagan daño antes que hacerlo,
si rechazas la idea de que eres indispensable,
¡entonces vendrá la paz!

El Engaño y La Mentira


El Señor nos enseña a desechar la mentira y el engaño en todas sus variantes y formas.

1ª Pedro 2:1 “Desechando pues toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y todas las detracciones”

Esto incluye:
Falso testimonio, engaño, hipocresía, exageración, calumnias, deshonestidad, fingimiento, incumplimiento, fraudes, falsificación, excusas, doble vida, pecado encubierto, disimulos.

Debemos desecharlas de todas las áreas de nuestra vida, ya sea en el hogar como en el trabajo, con los amigos, la iglesia, la escuela, es decir de todo ámbito y relación.

Nuestra conducta debe caracterizarse por la honestidad, la honradez, la integridad, la sinceridad, la transparencia y la veracidad.

Una sociedad asentada sobre el engaño
Una sociedad asentada sobre la mentira y el engaño está destinada a desmoronarse.
CAUSAS Y EJEMPLOS DEL ENGAÑO Y LA MENTIRA

Génesis 3: 4 Satanás engaña a Eva para poder destruirla.

Génesis 4: 9 Caín miente a Dios para ocultar su pecado.

Génesis 12: 11 Abraham miente ante el Faraón por temor a que lo maten.

Génesis 27 Jacob engaña a su padre Isaac, para quedarse con la bendición de Esaú.

Génesis 37: 32 Los hermanos de José engañan a su padre Jacob para ocultar su maldad.

Mateo 2:1-12 Herodes engaña a los magos para poder matar a Jesús.

Mateo 26: 59 Los judíos acusan falsamente a Jesús por celos.

Lucas 23: 2 Los judíos acusan a Jesús por celos y odio.

Hechos 5 Ananías y Safira mienten a Pedro y a la iglesia para mostrar una mayor consagración ante los demás.

TAMBIÉN SE SUELE MENTIR POR LAS SIGUIENTES RAZONES

Para obtener injustas ventajas económicas, ganancias deshonestas o para robar a otros.
para evitar el sufrimiento.
para exaltarse a uno mismo.
para evitar un castigo o disciplina.
por avaricia o amor al dinero.
para humillar a otros, por causa de celos o envidia.
para aparentar lo que no se es.
3. Dios prohíbe y condena el engaño y la mentira

No debemos engañar, mentir ni jurar falsamente.
Levítico 19: 11-12 “No hurtaréis y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro. Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová”

Dios abomina y destruirá al mentiroso y engañador.
Salmo 5: 6 “Destruirás a los que hablan mentira, al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová”

Dios aborrece la mentira y la falsedad.
Prov. 6: 16-19 Seis cosas aborrece Jehová y aun siete abomina su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras y el que siembra discordia entre hermanos”

Prov. 12: 22 “Los labios mentirosos son abominación a Jehová, pero los que hacen verdad son su contentamiento”

Dios abomina las pesas y medidas falsas.
Prov. 20:10 Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas son abominación a Jehová.

Las mentiras corrompen al hombre.
Mateo 15:18-20 “Lo que sale de la boca, del corazón sale y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre” (Mateo 7:21-23)

La mentira es la esencia del mismo diablo.
Juan 8: 44 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira”

El engaño y la mentira evidencian la degradación del hombre.
Prov. 26: 24-28 “El que odia disimula con sus labios, más en su interior maquina engaño. Cuando hablare amigablemente, no le creas, porque siete abominaciones hay en su corazón. Aunque su odio se cubra con disimulo, su maldad será descubierta en la congregación”

“El que cava foso caerá en él y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá. La lengua falsa atormenta al que ha lastimado y la boca lisonjera hace resbalar”
(Salmo 58: 3, 62: 4, Jeremías 9: 3-6, Ro. 1: 28-32)

Son manifestaciones del viejo hombre que debemos desechar.
Colosenses 3: 9 “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”

(Efesios 4: 22-25, 1ª Pedro 2: 1)

El engaño hace infeliz a quien lo practica.
1ª Pedro 3: 10 “El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios no hablen engaño”

Jesús aborrece y condena la hipocresía.
Mateo 15:7-8 Hipócritas, bien profetizó Isaías cuando dijo: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mi”(Mateo 23: 27-28)

Los apóstoles amonestan contra el fingimiento.
Romanos 12: 9 “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno”
(1ª Pedro 1: 22)

Los mentirosos serán condenados al fuego eterno.
Apocalipsis 21: 8 “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda” (Ap. 21: 27 y 22: 14-15)
SIEMPRE DEBEMOS HABLAR LA VERDAD

La posibilidad de comunicar la verdad constituye la virtud esencial de la palabra hablada. El que dice la verdad, se vuelve digno de confianza.

Pero para hablar la verdad, es necesario pensar la verdad y no guiarnos por prejuicios, intereses personales, ilusiones o fantasías.

CRISTO NUESTRO EJEMPLO

Isaías 53: 9 “No hubo engaño en su boca”
1ª Pedro 2: 22

Juan 18: 37 “Yo para eso he nacido y para eso he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”

1ª Juan 5:20 “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero, y estamos en el verdadero en su Hijo Jesucristo”

Cristo el Señor nos ordena ser absolutamente veraces “vuestro sí sea sí y vuestro no sea no” (Mt.5: 37).

Está preparando para sí una iglesia sin mancha ni arruga (Ef. 5: 27).

Como discípulos suyos y parte de su cuerpo, debemos ser absolutamente veraces, sinceros, honestos, honrados, aun cuando eso signifique sufrir, por hacer su voluntad (1ª Pedro 4: 15-19, 3: 17, Proverbios 19: 22)

El pueblo de Dios debe:

Aborrecer la mentira y falsedad.(Sal. 119:104,128,163, Prov.13:5)
Orar para ser guardados (Sal. 119:29, Prov. 30:8)
Rechazar a los que practican la mentira y la falsedad (Sal.40:4, 101:7, 144:11, Ef.5:11, Ro. 16: 17)
¿CÓMO SER LIBRES DE LA MENTIRA Y DEL ENGAÑO?

Arrepentimiento:

Cambiar nuestra actitud y mentalidad con respecto a la mentira y el engaño.
Rechazar y desechar la mentira. Desterrarla de nuestra vida.
Determinar obedecer a Dios y vivir basados en la verdad en todas
las cosas.
Disciplinarnos hasta desarrollar una nueva actitud basada en la
honestidad y la veracidad.

Confesar nuestro pecado:
(Prov. 28: 13-14, 1ª Juan 1: 9, 2:1) Toda mentira es pecado y debe ser debidamente confesado, aclarando la verdad a Dios y a las personas engañadas.

Cuando la mentira constituye un vicio arraigado en nuestra manera de vivir, debe ser confesado a un hermano maduro y responsable, en busca de reorientación y mayor entendimiento (Santiago 5: 16)

No se puede edificar una vida de veracidad sobre las mentiras y engaños del pasado.

Exhortarnos unos a otros:
(Stg. 5: 19-20, Gál. 6: 1-2, Ef. 4: 25) Como este pecado afecta a las relaciones entre hermanos, somos responsables los unos por los otros para corregir, amonestar, enseñar, etc.

Juan 3: 20-21 “Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad, viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios”

RESUMEN

Cristo nos ordena ser absolutamente veraces y desechar la mentira en todas sus formas:

(engaño, falso testimonio, hipocresía, fingimiento, exageración, calumnia, deshonestidad, fraude, incumplimiento injustificado, falsificación, disimulo) y en todas las áreas de nuestra vida, aun cuando eso signifique sufrimiento por hacer su voluntad. toda mentira debe ser confesada, aclarando la verdad a las personas afectadas. El destino de los mentirosos es el infierno.//

© Miguel Rosell
www.centrorey.org

La Falsa Ética de la Mentira


La veracidad consiente el dinamismo creador de la verdad en la persona y en la sociedad; la mentira interfiere en él, impidiéndolo o descomponiéndolo con sentido negativo. La mentira no representa, de ninguna manera, una posibilidad, sino una mistificación que la conciencia humana y cristiana estigmatiza y prohíbe como un mal y un vicio: "No mientas".

1. PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA. El hombre vive una íntima tendencia a la verdad. Una vez alcanzada, reconocida, no lo deja indiferente.-es decir, libre para adherirse o nó a ella-,,sino que crea por sí misma una fidelidad. Reconocimiento de la verdad y fidelidad a la verdad forman una unidad, éticamente indisociable. La mentira interviene en esta unidad rompiéndola; es infidelidad a la verdad, su desconocimiento ético [l Verdad veracidad I, 1].

El hombre es fiel a la verdad en la "palabra según verdad" que él pronuncia para si mismo y para los demás. Ante todo para sí mismo, porque es la primera relación, la relación interior consigo mismo. Por esto la primera mentira es la simulación o disimulación de la verdad a sí mismo, según un proceso de "acomodación" más o menos reflejo de la verdad, que se encuentra. en el origen de tantos engaños que el hombre no consigue ya o no es capaz nunca de confesarse a sí mismo. Por eso toda mentira es siempre un "autoengaño" que disocia a la persona en sí misma. Esta no está ya confirmada y reconciliada por la verdad, sino alienada por la imagen que tiende a acreditar de sí y de la realidad.

La mentira, además, atenta contra el significado propio de la palabra de ser signo manifestativo del pensamiento interior. Ninguna interioridad es transparente por sí misma, sino por la mediación simbólica del lenguaje. Éste tiene como finalidad intrínseca ser vehículo del pensamiento. La mentira interfiere en esta finalidad, expropiando al lenguaje de su propia e intrínseca función de signo e instrumentalizándolo para fines que le son extraños. En ella la palabra no está al servicio de la verdad, sino del interés.

La mentira, finalmente, traiciona la confianza y la promesa que toda palabra-signo significa para el otro, con efectos socialmente destructores. Toda comunidad y sociedad procede del encuentro libre de personas que se comunican, abriéndose mutuamente en la verdad del propio pensamiento. La palabra, pronunciada o expresada de cualquier manera, es un acto de mutua confianza, instauradora de relaciones humanas. Comunicar es dar fe a la palabra. Toda mentira atenta contra este crédito de la palabra. Viola la promesa que toda palabra significa para el destinatario, lo induce a error, desviándolo para placer propio e hiriéndole en su dignidad de persona. Toda mentira es un abuso de confianza, que aleja a las personas y alienta la ruptura de los vínculos sociales. La mentira engaña al otro, con consecuencias socialmente envilecedoras, contagiosas e involutivas.

"Envilecedoras": el otro -sobre todo el más pequeño, el más indefenso- sufre inconscientemente el engaño, y de esa manera es manipulado y condicionado. "Contagiosas": el otro, descubierto el engaño, simula o se enmascara a su vez, respondiendo a la falsedad con la falsedad. "Involutivas": desvelado el embrollo o el engaño, el otro sufre una decepción, se recluye en sí mismo, desconfía de la sociedad. En todo caso y en cualquier forma que se exprese, la mentira atenta contra la comunidad humana, convirtiéndose en factor de desunión.

2. PERSPECTIVA BÍBLICO-TEOLÓGICA. Criatura y compañero, dentro de la alianza; de un Dios que en sí mismo es émeth, verdad que se manifiesta en el don del amor creador y liberador, el hombre es constituido en la verdad y llamado a una fidelidad de lealtad que no tolera doblez alguna: "Los labios mentirosos los abomina el Señor, que se complace en cuantos actúan con sinceridad" (Prov 12,22). De ahí la exigencia prescriptiva de la ley: "No mintáis, no os engañéis unos a otros" (Lev 19,11; cf Ex 23,7; Si 7,13-14), apoyada en la oración: "Aleja de mí la falsedad y la mentira" (Prov 30,8).

Este ser de la verdad y en la verdad de Dios se realiza de un modo supremo en la personificación en un hombre nuevo en Cristo, "creado según Dios en la justicia y en la santidad de la verdad" (Ef 4,24). Por lo cual la incompatibilidad entre mentira y vida cristiana es reflejo operativo de la contraposición ontológica entre hombre viejo y hombre nuevo: "No os engañéis mutuamente, ya que os habéis despojado del hombre viejo y os habéis revestido del hombre nuevo" (Col 3,9-10).

De la razón "personalista" se ha derivado la "ecleslal": "Por eso, apartaos de la mentira; decid cada uno la verdad al prójimo, para que seamos miembros los unos de los otros" (Ef 4,25). El vínculo que une a los miembros entre sí haciendo de ellos "un solo cuerpo en Cristo" es una "caridad sin ficción" (cf Rom 12,4-9).

En esta oposición consciente y activa a la mentira, el cristiano se inspira en el ejemplo de lealtad perfecta de Cristo, que reprueba y desenmascara toda falsedad e hipocresía (cf Mt 23,27-28). Y tiene la conciencia de la fe: así como el que dice y atestigua la verdad es de Dios (cf 1Jn 3,9.19; Jn 18,37) y participa de la herencia de la gloria de Cristo (cf Ap 14,15), del mismo modo el que miente y finge está en la órbita de atracción y acción del maligno, por sí mismo "mentiroso y padre de la mentira" (cf Jn 8,44) y está fuera del reino de Dios (cf Ap 21,27; 22,15).

En la teología de Juan mentira, tinieblas y muerte se implican mutuamente en su oposición a verdad, luz y vida. La veracidad sustrae del poder maléfico y mortal de la mentira, abriendo la posibilidad de la luz y de la vida que aporta la verdad.

3. PERSPECTIVA HISTÓRICA. La doctrina tradicional considera la mentira como "lenguaje contrario al propio pensamiento, con voluntad de engañar". Para que exista una mentira en sentido ético-formal, la oposición debe ser con el propio pensamiento (con la verdad interior), no con la realidad o con los hechos (con la verdad objetiva). Por lo tanto, una afirmación conforme con el propio pensamiento pero contraria a la realidad no es formalmente una mentira; el que afirma se equivoca, no miente. E, inversamente, una afirmación contraria al propio pensamiento, pero conforme con la realidad es formalmente una mentira; quien afirma miente, aunque, sin querer, diga materialmente la verdad.

En la definición de la mentira entra también la voluntad de engaño: "La mentira es una comunicación (significado) falsa ,unida a la intención de engañar" (SAN AGUSTIN, Contra mendacium, 26: PL 40,537). Pero, precisa santo Tomás, la intención de engañar (voluntas fallendi) entra como elemento no esencial en cuanto "pertenece a la perfección, y no a la esencia de la mentira". De forma que ésta queda ya calificada moralmente por la falsedad formal, es decir, por la simple voluntad de decir lo que es falso, de expresar algo contrario al propio pensamiento (cf S. Th., II-II, q. 110, a. 1). De ahí la concepción común de la mentira como "locutio contra mentem".

Por razón de la diversidad de motivación, a partir de santo Tomás (cf ib, a. 2) se ha distinguido la mentira en: "jocosa", dicha por diversión; para muchos no se trata de una mentira propiamente, porque por el contexto resulta evidente que no se quiere afirmar lo que se dice, sino divertir simplemente; "oficiosa", dicha por necesidad: para evitar un mal o procurar un bien; "perniciosa", dicha para hacer daño a alguien.

En torno a las reflexiones de san Agustín y de santo Tomás se ha agrupado la doctrina tradicional sobre la intrínseca inmoralidad de la mentira; según ella, la mentira es siempre un mal que hay que evitar, porque por sí misma se opone a la verdad, contradice la finalidad propia de la palabra, destruye la convivencia social y está condenada en la Sagrada Escritura. Esta doctrina es apoyada por la mayor parte de los Padres y de los teólogos y caracteriza de forma clara y continua la tradición eclesial, aunque no existe una definición del magisterio. Fuera del ámbito teológicoeclesial ha tenido algunos eminentes defensores, como Cicerón en la antigüedad y Kant en la época moderna.

A lo largo de esta tradición se ha constituido una tendencia minoritaria que trata de legitimar la mentira en los casos en que decir la verdad puede traer graves consecuencias a alguien. Entre los Padres: Clemente de Alejandría, Orígenes, san. Juan Crisóstomo, san Hilario, Casiano. El mismo san Agustín experimentó vivamente estos casos: "La cuestión de la mentira -escribe- es difícil y frecuentemente nos angustia en nuestra actividad cotidiana" (De mendacio 1, 1: PL 40,487). Entre los teólogos medievales: Guillermo de Auxerre, Alejandro de Hales y san Buenaventura.

Con el advenimiento de la era moderna, que ha desarrollado la atención al sujeto y a las relaciones sociales, se ha abierto camino otra concepción de la mentira como "rechazo de la verdad debida". La atención se traslada aquí de la relación palabra-pensamiento a la relación palabra-destinatario; la esencia de la mentira se determina subjetivamente, ya no objetivamente, por el derecho del interlocutor a la verdad. Con la disminución de tal derecho la mentira se haría lícita. En este caso ya no existiría formalmente una mentira, sino un "falsiloquio"; una mentira en sentido sólo material o psicológico, no ético-formal. Esta teoría, que se remonta al calvinista H. Grozio (1583-1645) y se desarrolló en el ámbito protestante y jurídico, ha comenzado a encontrar consenso recientemente también entre los católicos.

Decir y Vivir en la Verdad

EFESIOS 4:25 ”Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros”
En el mundo entero, muchas personas se han levantado proclamando tantas “verdades”, que la gente ya no sabe dónde está la “verdad verdadera”. Vivimos en un mundo rodeado y colmado de mentiras, donde aún las que se consideran supuestas verdades son rotundas mentiras.

Por otro lado, existen las llamadas medias verdades o mentiras piadosas, las cuales no dicen totalmente la verdad ni son mentiras en su totalidad.

Esta forma de expresión ha inundado prácticamente todos los sectores de la sociedad, inclusive a los cristianos. Muchas veces para salir de situaciones embarazosas se utilizan mentiras piadosas; para obtener beneficios laborales o mejoras económicas y muchos no tienen la menor duda de utilizar cualquier clase de mentira. Para muchos decir la verdad les resulta meterse en problemas.

Como cristianos, si deseamos caminar obedeciendo la Palabra de Dios, tenemos un sólo camino que no sólo es decir la verdad sino vivir en la verdad. A medida que Cristo, la Verdad, vaya gobernando cada área de nuestras vidas nos deleitaremos más y más en vivir y hablar la verdad.

Todo lo que está basado en la mentira nunca podrá tener la aprobación del Señor, ni las “mentirillas piadosas” jamás podrán contar con el aplauso del cielo. Si somos cristianos de verdad entonces solo nos queda un sólo camino: Andar en la verdad.

Decide en este tiempo a empezar a vivir como Cristo anduvo, y verás como tus situaciones difíciles comenzarán a tomar un nuevo rumbo bendecido.

ORACION: Señor, te pido en este día limpies mis labios de toda mentira o medias mentiras, pues ellas lo único que hacen es destruir mi vida y mi integridad. Ayúdame a vivir en la verdad y a ser un portador de Tú Verdad. Por Cristo Jesús, amén.

Saliendo del Mundo de las Mentiras


John Milton, poeta inglés, dijo en una oportunidad: “La mente puede hacer por sí misma un paraíso del infierno, o un infierno del paraíso”
Es una verdad que pueda estar pasando en tu vida, tú puedes estar creando un infierno en el paraíso, ¿cuáles son las mentiras que estas creyendo? ¿Cuáles mentiras has vivido o estás viviendo?
Esas mentiras se alojan en tu mente, la mentira es un enemigo muy sutil que necesita ser confrontado a diario. La mentira influye en nuestro diario vivir y determina nuestro pensar, sentir y actuar. Tu puedes estar viviendo un mundo de mentiras y no saberlo. ¿Cómo es eso?
Un día alguien te dijo que eras un bueno para nada, que nunca ibas a lograr nada y lamentablemente, le creíste y no te atreves a realizar grandes cosas porque has vivido con una mentira.
Un día alguien te auguró que serías un fracaso… y lamentablemente, fracasaste y ahora ves que todo sale mal.
Un día alguien te dijo que eras bruto…y te lo creíste.
Un día alguien te trató como si fueras un animal…, le creíste y comenzaste a actuar como un animal.
Un día alguien se burló de tus sueños, te dijo que no creía que podías hacerlo y te miró como si estuvieras delirando… y lamentablemente, le creíste y te olvidaste de tus sueños.
Un día alguien definió a la vida como aguantar, luchar y sobrevivir… y lamentablemente, le creíste, no colocaste límites y ahora abusan de ti.
Un día alguien te dijo que todo lo malo que te estaba pasando era porque hay algo malo en tu vida y Dios no está contento con tu vida, y tú le creíste.
Mentiras como estas y otras mentiras que quizás comentaremos en otra oportunidad va arraigándose en tu mente. Y sin darte cuenta, esas mentiras toman posición en tu corazón. Y luego de adaptarse, llegan a controlar toda tu vida. Quizá sin ser conciente de ello, porque la mentira es muy sutil, comenzaste a aceptar dócilmente estas limitaciones y te estás perdiendo de vivir en el paraíso.
Jesús dijo: Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. (Juan 10:10B) NVI
La mentira parece ser poderosa, se dice que puede dar casi la vuelta al mundo mientras que la verdad aun esta poniéndose los zapatos, pero la verdad, es que la verdad es más poderosa.
Jesús dice: y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:32 NVI
Amigo, quizás te acostumbraste a esas mentiras, ha sido tanto tiempo que permitiste que echaran raíces y te dejaste atrapar y te llenaste de limitaciones. Hoy es el mejor día para salir del mundo de las mentiras y es con la Verdad.
Y usted pregunta: ¿Cuál es la verdad que voy a vivir?
Es cierto que usted quizás ha vivido muchas mentiras, pero hoy tú puedes elegir la verdad, puedes comenzar a vivir la vida maravillosa que Dios te ha dado. El pasado es historia, es cenizas, mientras que el futuro todavía no llega.
Hoy estás vivo, estás lleno de posibilidades, dones, talentos, recursos que hasta ahora no habías visto por estar quejándose o lamentándose se hacen manifiestos y solo porque decidiste cambiar tus pensamientos de mentiras por los pensamientos de verdad, soy quien la Biblia y Dios dice que soy.
Dios te sigue viendo como una de sus creaciones más bellas y grandes, hay un sinfín de oportunidades a tu alrededor que sólo necesitan que las veas y las aproveches. Dios no nos dio el poder de ver las cosas como son, son como las vemos. ¿Qué estas viendo hoy en tu vida? ¿Qué estas viendo hoy en tu hogar? ¿Qué estas viendo hoy en tu trabajo? Dios te ha llamado para que seas el protagonista de tu vida. ¿Cómo quieres que sea el final de tu vida?
Amigo, no seas vencido con la mentira, vence con la verdad. Siempre actúa en dirección contraria a cada una de las mentiras que te has creído durante años. Alégrate en la sencilla y profunda verdad de ser una creación de Dios, de ser un ganador, mas que vencedor. Sal del mundo de las mentiras y ven a vivir al mundo de la verdad a experimentar la libertad.
Señor, enséñanos a atender tu Palabra y a poner toda nuestra confianza en ti para que podamos experimentar la verdad que sólo tú puedes traer. Amén.

El cuerpo grita, lo que la boca calla


                                        "La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Bach.
Muchas veces...
El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer mata cuando te cansas de "vivir".
¿Y tus dolores callados?, ¿Cómo hablan en tu cuerpo?

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estas equivocando de camino.
El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semaforos llamados AMIGOS, luces de precaucion llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: Una llanta de repuesto llamada DECISION, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abudante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS.

No Mientas Más...


Muchas de las veces cuando venimos

al Señor, pensamos que la vida sera mas facil,

que no habra mas problemas y que todo sera

dicha y felicidad, una vida totalmente resuelta.

Nada de que preocuparnos porque El hara todo por nosotros sus hijos.

Otras veces nos convertimos en personas muy religiosas, hacemos malo lo que no es, nos es facil juzgar a otros por sus faltas y peor aun decidimos quien ira al cielo y quien no, como si eso dependiera de nosotros; podemos apoyar la mentira en alguna circunstancia segun sea necesario y no solo eso decimos que fue piadosa, o tambien las pintamos de colores siendo el favorito "mentirillas blancas".

Mientras que la palabra de Dios es muy clara en ese sentido:

"Pero los cobardes e incredulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idolatras y todos los mentirosos tendran su parte en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda" Apocalipsis 21:8

Sin embargo en ocasiones se nos hace facil mentir, pero muy dificil perdonar al asesino siendo que para Dios tiene el mismo peso el pecado del asesino como el del mentiroso.

Dice Galatas 6:1 "Si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales restauradle con espiritu de mansedumbre, no sea que tu tambien seas tentado".

En otras palabras, no lo critiques, ni lo juzgues pero con amor ayudale a restaurarse.

"Efesios 4:25 Por lo cual desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su projimo; porque somos miembros los unos de los otros."

El enemigo traera pensamientos a nuestra mente (pues no olvidemos que es el padre de mentira) para convencernos que es mejor no decir nada, que nadie se dara cuenta, hasta convencernos pero no es asi, dice el Señor en "Marcos 4:22 que "no hay nada oculto que no haya de ser manifestado", esa pequeña mentira "blanca o piadosa" tarde o temprano se convertira en una enorme bola de nieve, pues una traera a la otras y asi hasta que no pueda parar, es entonces cuando su color se tornara "negro".

EN SU SENTIDO MÁS AMPLIO, el noveno mandamiento condena todo tipo de mentira, pero especialmente la que tiene el propósito de engañar para dañar a las personas o su reputación. A veces, cuando en la Biblia se condena el falso testimonio, se menciona también la mentira: «Cunden, más bien, el perjurio y la mentira» (Oseas 4: 2); «Cuando abren la boca, dicen mentiras; cuando levantan su diestra, juran en falso» (Sal. 144: 11).
Se nos dice: «La mentira acerca de cualquier asunto, todo intento o propósito de engañar a nuestro prójimo, están incluidos en este mandamiento. La falsedad consiste en la intención de engañar. Mediante una mirada, un ademán, una expresión del semblante, se puede mentir tan eficazmente como si se usaran palabras. Toda exageración intencionada, toda insinuación o palabras indirectas dichas con el fin de producir un concepto erróneo o exagerado, hasta la exposición de los hechos de manera que den una idea equivocada, todo es mentir. Este precepto prohíbe todo intento de dañar la reputación de nuestros semejantes por medio de tergiversaciones o suposiciones malinten­cionadas, mediante calumnias o chismes. Hasta la supresión intencional de la verdad hecha con el fin de perjudicar a otros, es una violación del noveno mandamiento» (Patriarcas y profetas, pp. 317, 318).
Hay otras cosas que también están incluidas en el espíritu de este mandamiento: «Estas palabras condenan todas las frases e interjecciones insensatas que rayan profanidad. Condenan los cumplidos engañosos, el disimulo de la verdad, las frases lisonjeras, las exageraciones, las falsedades en el comercio, que prevalecen en la sociedad y en el mundo de los negocios. Enseñan que nadie puede llamarse veraz si trata de aparentar lo que no es o si sus palabras no llevan el verdadero sentimiento de su corazón» (El discurso maestro de Jesucristo, p. 60).
Meditemos: «Una mirada, una palabra, aun el tono de la voz, pueden estar henchidos de mentira, penetrar como una flecha en algún corazón, e infligir una herida incurable» (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 20).
La simulación
El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad (Prov. 12: 22).
HAY OTRAS FORMAS DE MENTIR que están condenadas en el noveno mandamiento. Notemos esto: «Ser cristiano ocasionalmente, ser devoto de vez en cuando, es un gran falacia, una mentira viviente» (Al­za tus ojos, p. 211). Cuando pretendemos ser cristianos y tratamos de engañar a la gente, estamos actuando con engaño.
El engaño y la mentira traen su propio castigo. Durante la conquista de Canaán, ocurrió un incidente interesante que ilustra cómo Dios aborrece la mentira. Una de las ciudades importantes vecinas de Jericó y Hai, era Gabaón. Ante la posibilidad de que fueran conquistados, como ya lo habían sido otras ciudades, los gabaonitas mintieron para hacer un pacto de paz con Israel. Pensaban que los israelitas iban a destruir a todos los habitantes de Canaán. Por lo tanto, enviaron emisarios que aparentaban venir de muy lejos, y de esta manera lograron que los dirigentes israelitas les prometieran que serían sus aliados. Cuando los israelitas se dieron cuenta de que eran gabaonitas que vivían cerca, se llenaron de indignación. El resultado fue que los gabaonitas fueron convertidos en aguateros y leñadores para el santuario en las siguientes generaciones (Jos. 9). Los gabaonitas tuvieron éxito en su misión, pero los resultados de su mentira los persiguieron hasta el fin. Si hubiesen actuado con la verdad, su destino habría sido muy diferente, como estaba delineado en Levítico: «Cuando algún extranjero se establezca en el país de ustedes, no lo traten mal. Al contrario, trátenlo como si fuera uno de ustedes. Ámenlo como a ustedes mismos» (Lev. 19: 33, 34). Pero por su mentira cosecharon resultados muy distintos. Notemos: «Ser hechos leñadores y aguadores por todas las generaciones no era poca humillación para aquellos ciudadanos de una ciudad real, donde todos los hombres eran “fuertes”. Pero habían adoptado el manto de la pobreza con fines de engaño, y les quedó como insignia de servidumbre perpetua. A través de todas las generaciones, esta servidumbre iba a atestiguar el aborrecimiento en que Dios tiene la mentira» (Patriarcas y profetas, pp. 541, 542).

Las semillas de la verdad

En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en la cual les daría un importante mensaje. Muchos jóvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de seis meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija, y por ende el reino". Así se hizo, pero había un joven que plantó su semilla y ésta no germinaba. Mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas. Llegaron los 6 meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven estaba demasiado triste, pues su semilla nunca germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar allí. Con la cabeza baja y muy avergonzado, fue el último en desfilar hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla. En ese momento el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas. Finalizada la inspección hizo llamar a su hija y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía. Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción. El rey dijo entonces: "Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas, pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece". El hipócrita finge o aparenta ser lo que no es y sentir lo que no siente. Es un disfraz de cualidades y sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen y llega incluso a engañarse a sí mismo, penando que en verdad posee las virtudes de que blasona.

Dulce sueño


Hoy al despertar de mis sueños mis lagrimas se derramaban por mi cara pues ví como en la realidad la violencia nunca acaba.
Dos niños unidos en sus juegos y con infantiles pensamientos jugaban a herirse uno a otro sin ningún tipo de lamento.
Mis manos se acercaban a ellos para parar esa violencia pero era tan profundo mi sueño que el no llegar a ellos solo me producia dolencia.
Uno de ellos en sus manos agarraba al otro de su cuello mientras este mismo reflejaba su cara un dolor inexistente, parecía le gustara.
Logré llegar a ellos, y separar a uno de otro y al preguntar porque hacian eso simplemente me miraban y no me contestaban.
Mientras me miraban puse en mis manos un pañuelo les dije... ¿ven aquella loma? subid alli y encontrareis una paloma.
Los niños fueron a loma y encontraron su paloma al regresar de nuevo a mi ellos me dijeron ¿esta paloma es tuya?
Yo les dije si, pero ahora es tuya solo piensen en una cosa mientras esten con esa paloma ella los protejerá del mal y el día que no la necesiten ella hechará a volar.
Al cabo de los años volví a tener un sueño y vi a esos niños juntos ahora ya mayores.
Uno de ellos portaba en sus manos una preciosa paloma al acercarme a ellos solo me dijeron, gracias ..
Esta paloma te pertenece ahora no somos niños y ella ha estado a nuestro lado nos ha protegido de esos sueños sueños de niños jugando a violencia porque ya nunca mas la necesitaremos.
Me devolvieron mi paloma y entre mis manos mi pañuelo ella se desvanecio poco a poco y yo desperté de mi dulce sueño. Colaboración de Nayle de Alicante España.

Historia de la verdad


La verdad existía: era limpia, pura y transparente, razón por la cual pocos la veían. Un día en los jardines del Olimpo, se encontró con la Duda, caballero apuesto, inquieto, emprendedor, un poco obeso y de piernas cortas, quien tan pronto pudo verla, quedó prendado de su hermosura, dudando de poseerla. Cupido, que andaba dando vueltas y disparando flechas a la loca, medio despistado, sin ver a la Verdad, le atinó al corazón y entonces ella quedó prendada de la actitud suspicaz de la Duda.
Pasaron pocos días y la Verdad y la Duda bajo el hechizo de Cupido contrajeron matrimonio y fueron felices. Pero la Duda, de todo dudaba y poco a poco la Verdad fue entristeciéndose y pasaba todo el tiempo sola...

Un día la Verdad conoció a la Mentira, ágil, suspicaz, atrevida y casi sin darse cuenta... se hizo su amante; la Mentira le contaba cuentos increíbles que parecían verdades y esto la divertía muchísimo; una tarde, cuando se encontraba en el delicioso himeneo, sorpresivamente llegó la Duda, que de todo sospechaba ¡Y los encontró!

Sorprendida, la Verdad se paralizó y perpleja la Mentira, voló ágil a la ventana para escapar y proteger su vida: pero, terca, tozuda y pérfida como toda mentira, volviose a la Verdad, delante de la Duda y exclamó: "Volveré por ti".

La Duda, entonces, desconfiada, superficial, hiriente y sospechosa, cortó en pedacitos a la Verdad y los regó por todo el Universo, para que nunca nadie más pudiera poseerla entera.

Desde entonces... ¡Todos tenemos en nuestro interior, un pedacito de verdad, algo de mentira y mucho de duda! Colaboración de Angel Madrigal de Toluca, Edo. de México.

La consecuencia de una mentira


Jenny pensó que sus padres no le darían permiso para irse de fiesta con unos amigos, de manera que les mintió y les dijo que iba al cine con una compañera.
Aunque se sintió un poco mal porque no les dijo la verdad, tampoco le dio muchas vueltas al asunto y se dispuso a divertirse.
La pizza estuvo bien y la fiesta genial. Al final su amigo Pedro que ya estaba medio borracho, la invito a dar un paseo, pero primero quiso dar una fumadita…
Jenny no podía creer que él estuviera fumando eso, pero aún así subió al carro con él.
De repente Pedro comenzó a propasarse, Eso no era lo que Jenny quería del todo.
“Tal vez mis padres tienen razón” pensó; “quizás soy muy joven para salir así. “
“¿Cómo pude ser tan tonta?”

“Por favor, Pedro dijo llévame a casa, no me quiero quedar”.

Molesto, Pedro arrancó el carro y comenzó a conducir a toda velocidad. Jenny, asustada, le rogó que fuera más despacio, pero mientras más ella le suplicaba, más él pisaba el acelerador.

De repente, vio un gran resplandor. “Oh, Dios ayúdanos. ¡Vamos a chocar!”

Ella recibió toda la fuerza del impacto, todo de repente se puso negro. Semi-inconsciente, sintió que alguien la sacó del carro retorcido, y escuchó voces:

- “¡Llamen a la ambulancia! Estos jóvenes están en problemas”.

Le pareció oír que había dos carros involucrados en el choque. Despertó en el hospital viendo caras tristes.

- “Estuviste en un choque terrible”, dijo alguien.

En medio de la confusión se enteró de que Pedro estaba muerto. A ella misma le dijeron “Jenny, hacemos todo lo que podemos, pero parece ser que te perderemos a ti también”.

- ¿Y la gente del otro carro? Preguntó Jenny llorando.

- “También murieron” le contestaron.

Jenny rezó:

- “Dios perdóname por lo que he hecho, yo sólo quería una noche de diversión”.

Y dirigiéndose a una de las enfermeras pidió:

- “Por favor, dígale a la familia de los que iban en el otro carro que me perdonen que yo quisiera regresarles a sus seres queridos. Dígale a mi mamá y a mi papá que lo siento, porque mentí, y que me siento culpable porque varios hayan muerto. Por favor enfermera, ¿Les podrá decir esto de mi parte?”

La enfermera se quedó callada, como una estatua.

Instantes después, Jenny murió.

Un hombre cuestionó entonces duramente a la enfermera:

- “¿Porque no hizo lo posible para cumplir la última voluntad de esa niña?”

La enfermera miró al hombre con ojos llenos de tristeza, y le dijo:

- “Porque la gente en el otro carro eran su papá y su mamá que habían salido a buscarla”.

Mi verdad o tu verdad


Qué común es oír decir, ¡esa es mi verdad, yo respeto la tuya, tu respeta la mía! ¿Qué es la verdad? Según Tomas de Aquino, es la adecuación de la cosa y el entendimiento. Consideremos los siguientes puntos:
1. La verdad surge cuando la inteligencia capta y se adhiere a la realidad, las cosas mueven a la inteligencia y la informan.

2. Cuando la inteligencia posee la verdad, ésta se identifica con la inteligencia y ya queda en la voluntad y la libertad actuar conforme a la verdad o no. Tu eres blanco no porque yo piense que eres blanco, sino porque eres blanco, yo solo me ajusto a la verdad.

3. La realidad es el fundamento de la verdad.

4. La realidad es verdadera porque causa la verdad.

5. La verdad no está en la inteligencia, no está en lo que yo piense, si fuera así, la teoría de "mi verdad " y "tu verdad" sería perfectamente válida.

6. El ser de las cosas, la realidad, no dependen del conocimiento que de ellas pueda o no tener el hombre, las cosas no son por el ser humano, la persona no es el centro de toda realidad, afirmar eso es tanto como suscribir los versos de J.R. Jiménez "Se bien que cuando el hacha de la muerte me tale, se vendrá abajo el firmamento"

7. "La verdad es la luz del entendimiento y el mismo Dios es la regla de toda verdad" Tomás de Aquino. Dios es la verdad primera, el origen de la verdad material y espiritual

8. La opinión no es fuente de la verdad, por lo tanto hay que esforzarse para conocer la realidad única fuente de la verdad. "El estudio de la filosofía no se ordena a saber que pensaron los seres humanos, sino a conocer cual es la verdad de las cosas" Tomás de Aquino.

9. El juicio señala la verdad o no de la adecuación de la cosa con el entendimiento, el juicio conlleva un compromiso, una declaración acerca de la realidad de las cosas que han de ser verdaderas o falsas.

Hace 2000 años, Poncio Pilatos se negó a analizar el tema de la muerte de Jesús desde la perspectiva de "lo que era", no quiso inmiscuirse en el "problema " de saber "que es la verdad", de hecho, hay un momento en que le pregunta a Jesús, "¿Y que es la verdad? Y diciendo esto salió al encuentro de los judíos" San Juan 18, 38.

No quiso saber , pues la verdad compromete a Pilatos no se libró de culpa por no conocer la verdad, porque su ignorancia fue actuar congruentemente con ella o traicionar la propia conciencia. culpable, ¿no actuamos muchas veces de la misma forma que el actuó? ¿no lo hacemos constantemente frente a temas trascendentes como la vida por comodidad o por desidia?

La verdad es única, es el camino a la felicidad, el fin del hombre, pues solo siendo realmente libre, se es feliz.

Se te hace difícil decir la verdad?


¿Se te hace difícil decir la verdad en algunas circunstancias?

La verdad puede meterte en problemas, pero mentir te traerá aun más problemas. Puede ayudarte el orar cada mañana con sinceridad:

Señor, ayúdame hoy día a ser sincero únicamente la verdad.

Proverbios 12:22

Los labios mentirosos son abominación al SEÑOR, pero los que obran fielmente son su deleite.

Salmos 120:2
Libra mi alma, SEÑOR, de labios mentirosos, y de lengua engañosa.

Proverbios 17:7
No convienen al necio las palabras elocuentes; mucho menos al príncipe los labios mentirosos.

Sofonías 3:13
El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni se hallará en su boca lengua engañosa, porque ellos se alimentarán y reposarán sin que nadie los atemorice.
http://www.renuevodeplenitud.com/se-te-hace-dificil-decir-la-verdad.html

La Virtud del Equilibrio


Equilibrio, balance. Pareciera que frente al conjunto de virtudes que primero afloran a nuestra mente, son menores, poco conocidas. Inclusive se las puede confundir con tibieza, relativismo. Si por ser equilibrados y balanceados terminamos relativizando a las demás virtudes, claro que caemos en un pecado y no en una virtud: el aceptar todo en aras de promediar las cosas, eso si que no es bueno. Es cobardía, mediocridad, falta de sinceridad, injusticia.
A lo que hoy me refiero es algo infinitamente noble, casi diría que es la argamasa que une a las virtudes al llevarlas a la práctica. Las viabiliza, las hace efectivas. Si, el balance es quizás lo más difícil que nos toca enfrentar cuando deseamos vivir una vida que agrade a Dios, que no sólo sea llevada con animo de cumplir Su Querer, sino mucho más importante, que seamos efectivos a la hora de interpretar y llevar a cabo la Voluntad Divina.

Veamos a la virtud del equilibrio actuando en la práctica, con casos concretos. Hablemos de la verdad: la verdad es un norte que nos guía. Jamás podemos resolver algo que nos aflige, una encrucijada, faltando a la verdad. Sin embargo, la verdad no puede ser dicha a viento y marea y en forma cruda, a todo el mundo, con tal de ser justos abogados defensores de ella. No. Debe ser dicha de modo suave, y en aquella medida que cada alma requiera, en el momento adecuado. A un niño no le podemos decir todas las verdades del mundo recitadas de corrido, sino que hay que dejar que llegue cada etapa de su vida para que las verdades vayan aflorando. Y las que le digamos en tan corta edad, deben ser envasadas con ternura y palabras que sean bálsamo y formación para su alma. A una madre que acaba de perder a su hijo, tampoco podemos ir con una cruda visión de lo que le acaba de ocurrir. Debemos buscar las palabras y aquellas verdades que mejor quepan al momento que vive su alma. Jesús utilizó parábolas las más de las veces, para que las verdades del Reino afloren en forma sugerida. Raramente fue frontal y crudo, porque sabía que eso podía dañar a las almas. El buscaba la suavidad y el esfuerzo de las almas en encontrar esas verdades semiocultas en Su Palabra. El era equilibrado a la hora de transmitir la Verdad de Su Reino, pero jamás faltó a la Verdad ni evitó enfrentarla cuando las circunstancias así lo requerían.

La prudencia es otra gran virtud, que si no es aplicada con equilibrio, puede llevarnos por mal camino. Prudencia que nos hace humildes y sencillos, pero que nos puede llevar a la cobardía si no es aplicada con equilibrio. Jesús fue prudente a lo largo de toda su vida, pero cuando tuvo que ir a Jerusalén a dejarse atrapar por Sus enemigos, o cuando habló con Su Verdad frente al templo o los romanos, supo dejar que se quebranten los principios de la prudencia para dejar paso al heroísmo. Lo mismo había hecho cuando curaba en día sábado, oponiéndose a las reglas del pueblo de Israel que El mismo representaba. Una cosa es la prudencia, y otra muy distinta es oponerse al cambio necesario, cuando así lo requieren las necesidades dictadas por el amor debido a Dios.

La justicia es una gran virtud, de hecho en el pueblo de Israel se llamaba justos a quienes nosotros llamaríamos santos. Sin embargo, la justicia llevada al extremo nos lleva a juzgar a los demás. El equilibrio es fundamental a la hora de comprender que debemos defender las cosas justas y la justicia, pero sin caer en juzgar a los demás, sabiendo que sólo Dios ve en los corazones. Sólo Dios puede juzgar y comprender las motivaciones de las almas. También el orden y la disciplina son grandes virtudes. Sin embargo, aplicadas sin equilibrio nos pueden conducir rápidamente a la intolerancia y la discriminación. Aceptar que el orden de Dios no es exactamente como el que nosotros comprendemos, nos lleva a ver con claridad que un adecuado balance nos hace aceptar situaciones que no caben dentro de lo que nuestra mente tiende a concebir como “orden y disciplina”. San Juan Bautista vivía en el desierto alimentado de langostas y miel, cubierto su cuerpo con pieles de animales del lugar. No es una forma de vida que uno pueda concebir como ordenada, en lo humano. Sin embargo él no sólo fue el último profeta de Israel, también fue el que más pregonó y gritó por el respeto al orden establecido en la Ley de Dios.

La fortaleza con que debemos llevar adelante nuestra vida también forma parte de lo que necesitamos tener en nuestra maleta espiritual. Sin embargo, el exceso de fortaleza nos puede conducir a llevarnos por delante a los demás, a no dejar que el tiempo permita que las almas digieran y asimilen la comida espiritual que se les suministra. Podemos echar a perder un buen plato espiritual por acelerar demasiado el fuego en que se está cocinando. El equilibrio en este caso es saber manejar los tiempos en los que debemos empujar y aquellos en los que debemos simplemente callar y esperar.

Podríamos seguir de éste modo analizando la aplicación del equilibrio a muchas otras virtudes y dones, y de hecho los invito a hacerlo en meditación o dialogo fraterno. Pero creo ya comprendieron a qué me refiero. El equilibrio, en realidad, es el amor puesto en práctica. El amor y la caridad que nos dan la gran regla de vida. Ser virtuoso es llevar una vida guiada por las virtudes que a Dios agradan, pero haciendo que el amor vaya marcando el camino, la senda por la que esas virtudes son administradas a los demás. Ser prudente cuando así hace falta, pero ser fuertes y comprometidos soldados de Dios cuando las circunstancias así nos invitan, decir las verdades del modo y en el momento en que hacen bien a las almas, o del modo que reduzca el dolor cuando es inevitable expresar algo que lastimará a alguien. Defender el orden y disciplina sin caer en la histeria o intolerancia, aceptando los puntos de vista de los demás, siempre buscando mover la aguja de la brújula en dirección al amor de Dios.

Jesús tuvo una paciencia infinita, una fortaleza infinita, una prudencia infinita, un amor infinito. El tuvo un equilibrio perfecto, supo administrar Su perfección en el amor de tal modo que en cada circunstancia se veía la respuesta más adecuada, la que más servía a Su propósito de salvarnos. Los hombres muchas veces no sabemos cómo reaccionar en cada momento, aunque tengamos rectas intenciones en nuestro corazón. Y nos damos cuenta que fallamos, aunque busquemos hacer bien a los demás.

viernes, 30 de enero de 2009

La Paz Perfecta

Había una vez un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Se presentaron muchos pintores, algunos de fama reconocida, con telas que representaban hermosas escenas.
El Rey, durante varios días, observó y admiró cada obra, pero solamente hubo dos que, realmente, le gustaron; y tuvo que elegir una de ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban las apacibles montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.
Todos los que miraron esta pintura pensaron que, sin ninguna duda, reflejaba la paz perfecta. Todos apostaron que sería la elegida.
La segunda pintura también tenia montañas. Pero estas eran escabrosas, descubiertas, sin vegetación. Había un cielo furioso del que caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. A la izquierda, se
distinguía claramente un árbol partido por un rayo.
Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.
Toda esta escena no mostraba, para nada, lo que entendemos por "paz perfecta". Más bien, todo lo contrario.
El Rey, un tanto sorprendido por el cuadro, se detuvo a observar lo con más cuidado; y vio, tras la cascada, un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido y dentro de él, sentado plácidamente, un pajarito.
¿Cuál de las dos habrá sido la pintura ganadora?
El Rey eligió la segunda. ¿Sabés por qué?
"Porque -explicó, luego, el Rey:
"Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro, sin dolor. Paz significa que,
a pesar de estar en medio de todas estas cosas, permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón..."
Este es el verdadero significado de la paz.
Colaboración de Roberto Camacho.


Urgente mensaje al mundo

Humanidad: Yo sé que te sientes muy distante de la paz, de la armonía, de la fraternidad, y tienes razón porque es tan diferente en cada hombre el concepto sobre Dios, sobre la vida, y sobre la verdad, que tal parece que hay muchos dioses o que existe un dios para cada hombre.
Mucho te has acostumbrado ante la maldad existente, que ya no te detienes a meditar en las causas que la originan. El mundo se agita en medio de una tempestad y ha perdido el rumbo.
La niñez ya conoce la amargura y pronto endurece su corazón, los adultos son atraídos por los rencores ambiciones, y odios, También los adolescentes y a todos les ha llegado el veneno acumulado a través de los tiempos.
Se atenta contra la vida, existe soledad en el espíritu y tristeza en el corazón, hay luto y lágrimas, pobreza material y espiritual ¡El mal se ha multiplicado, ofuscando la mente y el corazón!
La humanidad sufre estas consecuencias, porque a través de los tiempos ha desoído la voz de la conciencia alterando la Ley, en su forma de pensar, actuar, y vivir.
La tristeza de esta humanidad, se ha convertido en un clamor que ha llegado a la altura de los cielos. ¿Cuándo habrá verdadera comprensión y amor entre los seres de este planeta, cuando podremos vivir en verdadera armonía, cuándo habrá justicia en los jueces, magnanimidad en los gobernantes, cariño, y amor a la creación?
Yo le digo a la humanidad: Cuando el orden de su vida cambie, y sepan mirar fuera de ustedes mismos cuando desparezca la soberbia, el orgullo, la vanidad, cuando el odio no sea tomado como verdad.
Yo solo te pido humanidad, que reconsideres muchos actos y pensamientos de vuestra vida. Para que la oración, sea efectiva, tiene que estar acompañada de la regeneración y de buenas obras, no basta con pensar.
Todas las horas y todos los sitios son propicios para orar.
Es necesario que la fuerza de la oración, supere el estruendo de las armas, y de la maldad.
Comprendamos que todos sin excepción somos responsables de este caos, y no quiero volver a repetir las frases de aquel tiempo:! el que esté libre de pecado, que arroje, la primera piedra!, en otras palabras
Quien no es causante de la guerra, es responsable de la paz.
Como único camino, no esperen otra solución pueblos y naciones del mundo.
Porque la verdadera paz no se logra con mandatos, ni decretos, con odio, atentados, sembrando terror, dolor, pérdida... El orden mundial debe cambiar, ya está cambiado, mañana nos despertaremos diferentes?, tanto dolor era necesario para reflexionar, cuántos más deben morir, cuántos más deben llorar, cuántos más debemos elevar nuestros gritos de súplica, rogando reflexión, bregando por el sentido común,
por la paz.........

jueves, 29 de enero de 2009

La virtud de la sinceridad

Sinceridad. Quizá podemos ver algo de lo que es esta virtud interpretando la palabra española: “Sin cera” i.e. no hay “cera”, nada cubriendo, escondiendo la realidad. Se trata de algo auténtico, tal como parece. Tratándose de una persona – no hay máscara (“más” cara), algo ficticio recubriendo su verdadera cara. Por eso una persona sincera es una persona “de una sola cara”.
La sinceridad implica veracidad y honestidad, verdad en la palabra, honestidad en el actuar. Uno puede confiar en que lo que dice tal persona es cierto y además que se hará.

La sinceridad es, en primer lugar, sinceridad con uno mismo. La confianza no se exige, se ofrece y se merece. La confianza y la sinceridad requieren diálogo. Ese diálogo en el que profundizarán en un conocimiento mutuo facilitará los tratamientos de las cuestiones personales. La sinceridad requiere amistad porque sólo en un clima de intercambio de cuestiones que afectan a la intimidad uno entiende que la intimidad es inviolable. Se percibe que es un presente delicado y no merecido. La sinceridad es una condición para la mejora de las personas. El ambiente de sospecha complica las relaciones y es ocasión de divisiones.